La Web de Facundo Allia - Mitologia Andina

Mitología Andina

Bibliografía Consultada:
Carmen Zalazar Soler: La Divinidad de las Tinieblas.
Blithz Losada Pereira: La Visión Andina del Mundo y Ritos Andinos.
Javier Lajo: Qhapaq Ñan, La Ruta Inka de la Sabiduría.
Libros del Chilam Balam.
Degregori, Carlos Iván :. Del mito de Inkarri al mito del progreso
Thérese Bouysse Cassagne: La Identidad Aymara: Aproximación Histórica
Domingo Faustino Sarmiento: Viaje a
Tiwanaku
María Frontaura Argandeña: Mitología Aymará - Khechua
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"Una cosecha abundante es el signo de la gracia de Dios; la gracia de Dios es el alimento del alma; la luz del relámpago es el presagio de la lluvia fertilizante y la manifestación de la energía de Dios puesta en movimiento. Gracia, sustancia alimenticia, energía, son derramadas sobre el mundo vivo, y a donde no caen, la vida se descompone en muerte..." Joseph Campbell.

Teoría Agrocéntrica: Según ésta teoría, los símbolos y la cultura de los pueblos devienen de los procesos agrícolas y de la percepción del entorno natural como fuerza viviente. Un escenario en donde el hombre es sólo una parte más y un elemento del todo y no precisamente el más importante. La fuerza de la naturaleza se representa con el despliegue de un conjunto de pulsiones interactivas y complementarias. La lógica andina y particularmente la cosmovisión aymara se construye en torno a un “pensamiento seminal” es decir, un conjunto articulado y funcional de ideas y creencias. El animismo aymara asume que la tierra, el agua y los frutos de ellos poseen un carácter vívido, son la madre y el padre del cual el hombre recibe de ellos lo que requiere para su vida y ante quienes debe mostrar su gratitud y comprensión.

Así, la agricultura es el núcleo de los diferentes niveles de expresión en la formación de los mitos. Vale de ejemplo el hecho de que en las sierras peruanas sea el Sol una deidad principal en razón de suministrar la valiosa energía para el crecimiento de las plantas, paralelamente en las costas, la Luna ha tenido preeminencia ritual en razón de ser ella quien influye en las mareas y por ende en la provisión de pesca. Por otra parte, es frecuente hallar en los mitos una estrecha asociación en los personajes con temas relacionados a la agricultura. Así en los mitos de Huarochirí, el más importante de los dioses Pachacámac, se asocia al maíz; o que los nombres de los meses y la división de año muestren, igualmente, relación con lo agrícola. Del mismo modo las ceremonias: las representaciones artísticas y los símbolos mágicos se realzan con abundante comidas y bebidas, en tanto que la representación de los demonios se grafica a través de la destrucción de animales y plantas.

Uno de los elementos esenciales por su significación y la multiplicidad de relaciones que articula es el agua, el denominado “flujo cosmológico” El hombre andino aprendió a dialogar con el agua de diversas maneras a través de la construcción de acequias y canales, la formación de represas, la captación de manantiales, el movimiento de la tierra para captar su humedad, los camellones, etc. Así encontramos el agua relacionadas con una serie de elementos que dan formas a elementos de significación importantes.

La relación del agua con la tierra: se expresa como Mamacocha (Madre mar laguna) de igual forma las ideas primigenias están, generalmente, asociadas al agua como fuerza vital “kamak sinchi”. También es el caso de “Wirakhocha” (espuma de mar) que esta indisolublemente vinculado al agua, o “Pacha Wira” que son las cumbres nevadas significadas como recipientes de esa fuerza vital. Es primordial, también, la relación del agua con el origen étnico de los grupos que constituyeron la segunda humanidad en el mito de Wirakhocha y es también el agua la que constituyó el medio de evasión del Inka frente a la dominación foránea. En síntesis, el agua es la acogida sobre la cual gira y fluye la totalidad del cosmos según la visión andina del universo. (Para la cosmovisión indígena aymara, el agua es la fuerza vital, cosmogónica. Así, el lago Titicaca [Roca del Jaguar]es un mar, lugar donde Wiracocha crea el mundo y el origen étnico de los antepasados de cada pueblo. El mundo se pobló cuando Wiracocha mandó a los antepasados que caminasen por debajo de la tierra, por las venas del agua subterránea, las venas de sangre de los cerros, desde el lago Titicaca hasta emerger por las lagunas y manantiales donde se fundaron los ayllus, distribuyendo tierras y aguas a cada uno. De ahí proviene una concepción cíclica de la circulación de las aguas. Esta circulación es a la vez subterránea hasta que el agua sale por la cima de los nevados, desde donde inicia nuevamente su recorrido por la tierra y las nubes. Ellas, las nubes, absorben la humedad del mar y la transportan hasta los cerros.) (En el mito Waruchiri se detalla cómo el agua se transporta hasta la Vía Láctea llamada “Mayu” o río desde el océano. En ella se menciona la constelación de nube negra llamada Yagana, con forma de una enorme Llama negra. Para que el agua llegue hasta los cerros, la Yagana bebe agua del mar y luego la orina para fecundar y nutrir el universo. La lluvia, como orina masculina, es la fertilidad que asegura el flujo continuo de las aguas. Wiracocha dejó el lago Titicaca y llevó las aguas fertilizantes a través de los Andes hasta el océano, y así se puso en movimiento el flujo de agua y energía del universo)

En los mitos se señala el Titicaca [Roca del Jaguar] como el centro de origen del universo en su dimensión social y cósmica ya que de él fluyeron el Sol, la Luna y las estrellas, esta acción “Pachakuti”(cambio cosmológico representado por el movimiento de las aguas) muestra la inversión del espacio . tiempo que modifica las edades y consolida un nuevo orden de en términos físicos constituyendo un movimiento cíclico que dio lugar a la creación del cosmos, dando origen a un sistema de fluidez inacabado y de equilibrio constante tanto físico como social.

La noción de fluidez se basa en algunos principios primordiales: Anyi, Mita, Tinku y Amaru. El principio Anyi es un precepto ordenador que supone reciprocidad no necesariamente simétrico ni equivalente pero sí constituido de relaciones diádicas basadas en la correspondencia. Éste principio une al Inka con sus súbditos y a los hombres con los dioses. El principio Mita vincula sistemas rotativos en términos de espacio y organización y su rotación se establece según circuitos temporales de calendario, éste principio está íntimamente relacionado al trabajo. El Tinku es un principio unidireccional e irreversible en donde el flujo se da sólo en una dirección. Éste flujo se percibe en el surgimiento de las naciones desde las pacarinas. Finalmente, el principio Amaru se refiere a los principios de destrucción, desequilibrio y daño, es una fuerza violenta relacionada con el agua y la cual se la representa en diversas formas: un monstruo felínico, un reptil o un dragón. Es una especie de génesis caótico El Amaru representa la fuerza subversiva de los señoríos dominados, que atentan contra el orden y lo establecido. . Volver

Devoción al sol Wirakhocha, y Pachayacháchej, no lograron recrear una concepción espiritual tan fuerte como lo supo inspirar Inti.. El culto a Inti enaltece aún más a sus hombres en el aspecto ético y religioso. Todo cuanto ha producido el genio nativo, es resultante de esta adoración: Monumentos; adoratorios; recogimientos; pompas y símbolos. Inti, padre y creador y Phajsi, maternal, envían a sus hijos en mensaje de paz y civilización. Inti es Dios mismo, supremo creador, omnipotente. Todos los dioses de los pueblos antiguos, no son sino criaturas de Inti, enviadas por él para disponer sobre el destino humano. Inti se reveló a los hombres que supieron hacerse dignos de llamarse “Hijos del Sol” y de representar una forma de gobierno en nombre de él como llegó la hora de que el Ande lo hiciera.

Las grandes religiones, los ideales sublimes y las culturas inmortales que han llegado a absorber la mente humana en las eras más famosas, han sido reveladas en medio de la grandiosidad y del misterio de una cumbre. Los Apus andinos ceremoniosos, poderosos, divinos, crearon una raza. Inti, le confirió sus poderes al pie de los Antis, Inti Khakha, en una hoya de privilegio: el Lago Titicaca.

Sus aguas son vehículo de los poderes infinitos que la época cósmica quisiera transmitir a las edades por intermedio de esos hombres brotados mágicamente de entre las nieves y las cumbres del legendario Antis. Se había comprobado que por entonces, en Inti Khakha, (Khakha, Sara Cancha, Bailantusuna khakha y Khakha Cancha. Se trata de una pared rocosa y de inclinación oblicua, entre 70° y 90°, localizada a escasos metros del rio Lajasmayu. Sobre esta pared se encuentran unas 100 pictografías diseminadas a lo largo de 10 m. y a una altura que oscila entre 1.50 m. y 4.50 m.) jamás se posaban los pájaros. Desprendía un resplandor que le confería una extraña y singular belleza. Por ello, hasta allí son miles los hombres que llegan desde los puntos más distantes del planeta. La fe que ha sabido inspirar, no se ha apagado, porque el Lago Sagrado siguió manteniendo ese sentimiento de esperanza que hace acudir a sus sombras a peregrinos de todas las naciones.

Tiwanaku, el Lago Sagrado, Illimani, la capital Imperial, Pachakhámaj, Inti Khakha son Achachilas, santuarios, símbolos viviente del poderío del culto solar. Todos ellos se comunicaban a través de chicanas, subterráneamente con los Palacios Reales de Cuzco y las Islas del Sol y de la Luna (Ver artículo).

La Celebración por excelencia due sin dudas Inti Raymi. Inti Raymi es un festividad solar que habitualmente es celebrada en el solsticio invernal del 24 de junio. Inti asegura la continuidad y renovación de la vida. Sus manto de luz propicia cosechas buenas y la salud de los seres. Los festivales solares más importantes eran el Capac-Raymi (Año Nuevo, y se hacía en honor al supremo dios Viracocha, Pachacámac o Pachayacháchic. Era la gran fiesta para el todopoderoso, por lo cual se también se le llamó Hatun Raymi.), que se celebra en diciembre, y el Inti Raymi en el solsticio de Junio.

La efigie de Inti es quien preside la ceremonia bajo la forma de un disco de oro con rasgos humanos, colocada frente a la puerta que se orienta hacia la salida del sol en donde refleja sus primeros rayos. Las motivaciones de la celebración son diversas, la gratitud a la deidad que, en la original concepción inkaica, permitía el orden de lo existente, la vida. Honrar el recuerdo de los primeros reyes Inkas del Cuzco, que hicieron posible su civilización y el principio de regocijar al pueblo.
En su calidad de Intip Churin o Hijo del Sol, correspondía al Inka presidir la ceremonia andina. Pero no siempre el Inti Raymi presidido por el emperador se realizaba en el Cuzco; la sede principal podía ser cualquier otra ciudad del imperio, cuando llegado el tiempo de la festividad ocurriese que allí estuviese de paso el Inka. La selecta concurrencia con derecho a participar en el Inti Raymi (nobleza cuzqueña y provinciana), acudía, en el caso citado de presidir el Inka una fiesta paralela a la grande que se hacía en el Cuzco, a la que fuese más cercana a su lugar de origen o residencia. Así, si el Inka presidía el Inti Raymi en Huánuco, los curacas de Chile concurrían a la fiesta del Cuzco, mientras que los de Quito o Lambayeque se detenían en Huánuco. En el resto del imperio, en cada pueblo grande donde también se verificaba un Inti Raymi en pequeña escala, la conducción del mismo correspondía a los gobernadores locales de segundo orden.

También asistían numerosos sacerdotes de los varios cultos permitidos en el imperio, de manera principal el supremo clero de Pachacámac, que en el mundo andino era muy respetado. (Algunos estudiosos creen que Pachacamac es el nombre que los costeños le daban al dios Wiracocha, se le consideraba creador y animador de todo lo existente.. En honor de Pachacamac se construyó un templo en el valle de Lurín con presencias de pirámides con rampas y oráculosde influencia Wari que eran muy influyentes y la hasta que en el siglo XVI (1533) fue saqueado por Hernando Pizarro. Considerado también como dios de los terremotos y los temblores mas destructivos por ello se le brindaban ofrendas de vida para aplacar su furia) .Parece lógico deducir que paralelo al Inti Raymi principal, otro de contenido eminentemente sacro tendría lugar en aquella sede costeña. Presentes todos los concurrentes, tres días antes del fijado para la ceremonia principal con la que empezaba la fiesta, iniciaban riguroso ayuno, alimentándose sólo con un poco de maíz blanco, agua simple y un compuesto de yerbas sagradas que llamaban chuca. Durante esos tres días estaba absolutamente prohibido encender fuego alguno, en toda la ciudad, y tanto curacas como orejones se abstenían de todo contacto sexual.
Mientras los hombres ayunaban, las mamaconas preparaban los manjares y bebidas que luego consumirían en la fiestas. Se preparaba pan de maíz "Sanqhu", que los antiguos peruanos comían sólo dos veces al año, y también la cancha, la chicha y viandas simbólicas. Supervisaban esta labor un grupo de sacerdotes, los que asimismo iban escogiendo los animales que habrían de ser sacrificados.
El día inaugural de la ceremonia, muy de madrugada salía el Inka de su palacio camino de la plaza de Haucaypata. Llegado a un lugar prefijado, el Inka se descalzaba, fijando luego sus ojos en dirección al oriente, como aguardando con viva ansiedad la aparición del dios que se aprestaba a venerar.
Transcurría así un tiempo y al despuntar el astro rey, los concurrentes, de consuno, se colocaban en cuclillas, esto es sentados sobre las plantas de sus pies, empezando a entonar acompasados cánticos que iban subiendo de tono conforme se hacía más nítida la luminosidad que anunciaba la presencia del dios al cual saludaban como queriéndole abrazar y besar.

Machu Picchu


Aproximadamente a media mañana, el Inka se ponía de pie, quedando los demás en cuclillas. Entonces tomaba dos grandes vasos de oro, llamados aquillas, colmados de una chicha especialmente fermentada: "Hacía esta ceremonia como primogénito, en nombre de su padre el Sol, y con el vaso de la mano derecha le convidaba a beber, que era lo que el Sol había de hacer, convidando el Inka a todos sus parientes; porque esto de darse de beber unos a otros era la mayor y la más ordinaria demostración que ellos tenían del beneplácito del superior para con el inferior, y de la amistad de un amigo con el otro. Entretanto, no cesaban ni un momento los cánticos a Inti, Mientras tanto, tras los brindis, una selecta comitiva de orejones encabezada por el propio Inka, se trasladaba ceremoniosamente al Inticancha o Coricancha. Doscientos pasos antes de llegar al templo los orejones se descalzaban, con excepción del Inka, que sólo se quitaba las ojotas en la misma puerta de aquél. Penetraba luego en el sagrado recinto y adoraba la imagen del dios Sol, posiblemente aquella misma que los españoles fundirían luego para repartírsela como botín o tal vez aquella del dios Punchao, que Manco Inca salvaría llevándosela a Vilcabamba. Los orejones entraban detrás del rey, imitándole en la adoración.
Acabada la adoración marchaban todos al lugar destinado a los sacrificios. Antes, en la puerta del Inticancha, los curacas cumplían con entregar a los sacerdotes solares figuras de oro y plata, que se almacenaban en el interior del templo: "Los sacerdotes, habiendo recibido los vasos de los curacas, los cuales llegaban por su antigüedad, como habían sido reducidos al imperio, y daban sus vasos y otras cosas de oro y plata que para presentar al Sol habían traído de sus tierras, como ovejas, corderos, lagartijas, sapos, culebras, zorras, tigres y leones y mucha variedad de aves. En fin, de lo que más abundancia había en sus provincias, todo contrahecho al natural en plata y oro, aunque en pequeña cantidad cada cosa". Tales eran los dones que en calidad de tributo entregaban los curacas de todo el imperio. El Inka, a su vez, retribuía esas gracias por medio de contradones, durante las ceremonias postreras del Inti Raymi.

El día del Inti Raymi se rogaba al Sol por la salud del imperio y de sus hijos: El Inka, como supremo sacerdote de aquel día y quienes lo secundaban exclamaban: "¡Oh Hacedor, Sol y Trueno, sed siempre mozos, no envejezcáis; todas las cosas estén en paz, multipliquen las gentes y haya comidas y todas las demás cosas vayan siempre en aumento"

Las hogueras tendrían que arder con ayuda directa del dios y para efecto el Sumo Sacerdote utilizaba una gran chipana o brazalete cóncavo de oro muy bruñido, a fin de concentrar los rayos del Sol y provocar fuego en paja muy seca o en algodón. El fuego así captado se conducía el Inticancha y al principal acllahuasi, encargándose a sacerdotes y mamaconas cuidar de mantenerlo siempre vivo.

Fue en el Imperio de los Inkas donde el Sol alcanzó su mayor adoración: "No había pueblo principal donde no tuviese templo".
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Mitología Aymara - Inka:

Los primerios vestigios de asentamientos en tribus en América Latina casi simultáneamente con los Ur en la Mesopotamia o los de Jericó en las tierras de Canaan, fueron los Caral en el valle de Supe en Perú y otros del centro-norte peruano, Galgada cerca del río Santa, Kotosh en Huanuco, Tantamayo y Huaricoto cerca de Chavin de Huantar, De Aymaras ellos no tenían nada más que la ocupación del mismo continente, pero separados por miles de años de evolución cultural andina.

Los Aymaras recién adquieren un contexto histórico tras el colapso del Tiwanaku entre los siglos IX- XI . No esta muy claro de donde provenían si de Tucumán o de Coquimbo, Copiapó o del norte del Titicaca. En principio no eran más que los chukilas (cazadores sin un consistente orden social) que deambulaban por el altiplano. Aunque un investigador ha propuesto recientemente que la magna organización social del Tiwanaku era obra de los aymaras, la inmensa mayoría de los expertos acepta que la etnia de entonces era otra y hablaba pukina, probablemente el mismo idioma de nuestros yungas costeros que dieron forma a la Cultura Arica y Chiribaya (sur del Perú) entre los años 1100 y 1400 aproximadamente.

Entre el colapso del Tiwanaku y la hegemonía incaica transcurrieron aproximadamente cuatro siglos, período durante el cual los Aymaras formaron diversos reinos altiplánicos, en muchas ocasiones enfrentados entre sí (lupacas contra collas) y conformados por diferentes proporciones de etnia aymara y pukina.

Se puede concebir que existió otro período intermedio posterior entre la hegemonía Tiwanaku y la de los incas, durante la cual los "Tiwanakotas" coexistieron con los Yungas en la precordillera habitando poblados mixtos como el de Huaihuarani en Belén, en el cual se comenzaron a asentar las bases del apogeo de la auténtica cultura aymara.

Luego, ya como Tiwanakotas, se produce otra etapa que origina al Período Medio, es el establecimiento de la hegemonía Tiwanaku en la vecindad del Titicaca, ya con una estructura social con fuertes bases religiosas, bienes materiales del tipo de cerámica, templos, obras de arte megalíticas, etc. Ese evento puede situarse hace unos 1.700 años cuando los Aymara se hicieron dueños de las tierras bajas representando a la jerarquía Inca y fuertemente influenciados en lo cultural y administrativo por éstos.

Es así como el desarrollo de la identidad Aymara estuvo señalado por sucesos de trascendencia, claramente definidos. En su modo de concebir las cosas, “pachakuti” (Pacha significa espacio - tiempo, dimensión, totalidad y kuti es turno, inversión). Pachakuti es un evento trascendental, cambia la polaridad del mundo, como ocurrió con el colapso Wari y del Tiwanaku. En la cosmología andina es un evento que ocurre cada 500 años, y el cual gráfica la trascendencia y brusquedad de los cambios acotados.

El colapso imperial de Tiwanaku es nuestro primer evento, mitogénico e iniciador de la expansión Aymara. Tras unos cinco siglos de liderazgo socio-político-económico, ocurrirá el "segundo" pachakuti pues vendrán los Inkas a complicar el ordenamiento mencionado y luego el "tercer pachakuti" cuando aparecen los españoles a masacrarlos.


Volviendo un poco atrás, existió otro pueblo que ocupaba las tierras del norte del Titicaca en territorio urco hasta el sur del Cuzco, Arequipa y Atacama. Era, sin dudas, un reino poderoso, el Colla, por lo que los Incas le dieron a la zona perilacustre el nombre de Collao. Al sur de ellos estaban los Lupaca. Ambos pueblos se odiaban desde siempre y mantenían grandes batallas, la mayor de las cuales, en Paucarcolla, involucró a más de 150.000 guerreros y terminó con la victoria Lupaca. Eso da una idea del inmenso poderío guerrero del Colla, el cual, sin embargo, termina conquistado por el entonces pequeño estado Incaico. Otro pueblo que iba a conformar el poderoso imperio incaico fueron los mochicas, los cuales irigieron fabulosos templos dedicados a la devoción del Sol y la Luna. Los Mochicas, al igual que los egipcios y los eremitas practicaban la circuncisión y la curación chamánica de enfermedades mediante la succión del espíritu.

Con Manco Capac empieza la historia del Imperio Inka con dos sinastias la de los Pirhuas y la de los Amautas. Según la leyenda Manco Capac, después de haber sojuzgado las comunidades primarias reinó sobre ellas ocupándose de la prosperidad. Entonces designó a los dioses a los cuales era preciso venerar. Asimismo, introdujo las ceremonias y los rituales para adorar a Inti del cual se consideraba su hijo. Se establecieron en el Cuzco junto a ocho hermanos finalmente, a su muerte, le sucedió Sinchi Rocca.

Desde el decimonono reinado aparece el nombre de "Arnauta" que era una clase sacerdotal que define una una dinastía teocrática el cual estableció un culto a los astros. Hacia finales del reinado sexagésimo cuarto se produjo una invasión de las tribus del Este y del Sur quedando semi destruido el imperio del Cuzco. Luego reinaron veinticuatro príncipes, uno de los cuales, el decimotercero, reconquistó parte del territorio perdido fue también entonces cuando se reeplazó la forma de escrituras sobre piedras por la de "quipus" o cuerdas con nudos para recordar los sucesos y las fechas

Quien dio inicio a la expansión incaica fue el Octavo Inca, quien se autobautizó como Viracocha, antecesor de quien se autoasignó la categoría de principal héroe incaico y se puso el sugestivo nombre de Pachacutec, a su vez padre del formidable gobernante Tupac Yupanqui. Poco después de la batalla de Paucarcolla, Viracocha se alió con el señor del reino Lupaca. Entre 1438, fecha en que asumió y en 1471, conquistó la capital del Reino Colla en territorio urco y la rivera oriental del lago Titicaca, estando el sur de la rivera occidental asegurada por la alianza con los Lupaca. A Pachacutec se debe la consrucción de el gran Templo del Cuzco y el establecimiento de las Virgenes del Sol. A él le sucedió su hijo el Inca Yupanqui quien reinó de 1465 a 1488 y ciño su corona a Huaina Capac en donde los límites del Imperio llegaron a su máximo esplendor y donde también en su reinado los conquistadores españoles llegaron al Perú.

Tras la conquista Inca, los Collas fueron públicamente humillados, obligándoseles a profanar sus símbolos sagrados, y poca fue su suerte al ser cruelmente masacrados, usando el pellejo de sus jefes para confeccionar tambores para el ejército y llevando a sus dioses en cautiverio al Cuzco. En tanto que los Lupaca no fueron tan mal tratados, tal vez porque eran Aymaras y no Pukinas.

Habiendo urgado un poco en las historía de los pueblos andinos estamos en condiciones de acercarnos a su cultura y visión mitológica. Tal como lo expresamos en las teorías agrocéntricas la percepción del mundo y su concepción mística devienen de su entorno natural como fuerza creadora. El escenario en el cual el hombre es sólo una parte del todo.

Fueron sin dudas sus deidades promigenias Wirakhocha y Pachakámaj. Wirakhocha fue la entidad primigenia, creador universal, cuando los Aymaras llegan al límite de lo malo, su ira, petrifica a todos los seres y convirtiéndolos en piedra aunque, en general, su misión con los hombres es misericordiosa. Tijsi, Khon, Illapa, Pachayacháchej, son diversas formas de la personalidad de Wirakhocha. En la lejana oscuridad del despertar de la conciencia humana, surge como primera figura el Creador y Todopoderoso. Wirakhocha, desengañado de la naturaleza humana y después de castigarla con crueldad, desaparece de la época, y su divinidad es reemplazada con la de Pachakhámaj.
Pachakhámaj p oseía el don de discriminar claramente la noción de lo bueno y de lo malo, a través de la expresión natural de las cosas. En ocasiones se valía del culto de la venganza, como único medio de hacer prevalecer la justicia entre los hombres. Para ello se valía de otros dioses a quienes le solicitaba ayuda para el triunfo de la justicia, de tal manera que, sus acciones resultaban una lección y una enseñanza para el futuro. Las leyes salomónicas, para la norma de civilización, tuvieron en ellos sus precursores.

Las ideas cosmogónicas son asociadas al agua como fuerza vital “kamak sinchi”. La narración mitológica indica que, habiendo sido creado el Lago en un día tremendo, se sumergió allí una ciudad cuyas techumbres ven solamente los pescadores más audaces desde medio Lago. Herméticos montes de rocas aceradas y a medio desgajar que a lo lejos parecen monolitos, hacen orilla a la inquieta onda que en crespos y rizos se estrella contra ellos con intención asidua y rítmica; mientras el Yampu impávido, va pasando también desafiador en el compás de sus remos; yammpu yampu..., yampu..., dando zancadas y burbujas entre ola y ola.
Y tan continuo es el ritmo, que ya se han formado cavernas hasta donde penetran las furias del Lago en espumas y remolinos. El “Infiernillo” es la caverna más grande, está al pié del “Calvario” de la Península. Y aquí reincide la idea: debajo, está hundida una ciudad y hay fuego en la noche, hora en la que,–cabe la luna–, salen a nado gaviotas de oro...El personaje de mayor importancia en la mitología del Lago es “Titi Phisi. Habita en vertientes del Cerokha y en la comunidad Chehani, “Sale en cada conjunción de la luna, tarde de la noche, y alumbra una Luz en su frente, que es la piedra más preciosa del universo”...
Perdidas en la inmensidad del lago, de las nubes viajeras y de las nieves de la cordillera Illa Humphu, las islas son –a la distancia– algo mudo y vacío que no quiere decir nada. Más cuando se ha llegado a tierra a esa tierra del todo por voces que cantan historias remotas y se asciende a sus cumbres por senderos tortuosos, se ofrecen las islas como un libro abierto, flamantes, intacto. Y con ojos propios se lee la grande historia de aquella raza grande.
Al frente izquierdo asoma el Palacio del Inka, que a lo lejos no parece sino una roca más, que se confunde entre las plataformas abiertas a través de toda la isla. Recíprocamente, toda ella ofrece a la lejanía rocosidades que parecen palacios. El mayor encanto está en Inkana Phajchanakapu, con tres fuentes admirables por donde vierten tres clases de agua: Mpjsakhoñitaki, Jayukkara y Chchankhaki, corresponden a la trinidad Beberlas es ponerse en comunión con estos tres elementos. Tienen la virtud de predisponer el espíritu para comprender tres civilizaciones y de enseñar tres idioma:
Aymara (pasado), Khechua y el otro idioma del futuro que todavía no se habla, pero que se elabora en el espíritu regnícola... La Fuente tiene chorros inagotables. No están determinados el lugar y la manera cómo la copiaron. El agua vierte de “pipas” en bloque.
La seguridad de la existencia de las pakiras , circula entre los insulares: el subterráneo construido desde la Chinkana o Palacios de las Ñustas hasta el templo principal del Cuzco fue descubierto, cierta vez por casualidad: una pastora perdió la su mejor de sus llamitas, que se había extravió por un sendero subterráneo donde el pasto era tierno y apetitoso. Extraviada allí, siguió camino recto y fue a salir al altar mayor del Templo del Cuzko en momentos en que un sacerdote hacía el sagrado oficio...

Otro mito interesante es Khopap Aukha o asiento del maligno; Khupap Khahuana o mirador de las alturas Copacabana, fue el “centro de interés” de la civilización incaica de los últimos tiempos. Hacia sus cuatro puntos culminó la apoteosis cultural de los trece reyes Khollawinos. El fantástico Khota, al amparo del límite severo de los milenarios Cerokha, Kusijata, Phiñaphiñani, Kholkhepata, abre su seno a la leyenda en nombre del Achachila del Norte: es la testera de un monstruo de tres cabezas cuya cola está hacia el wayra wijchinka. Un día, que se estaba proponiendo destruir a los pueblos, le rompieron a
ondazos un cuerno de cada cabeza, razón por la que las cumbres de las tres parejas de cerros son desiguales... Chchañi, Pukar-Khollu, el que está a su frente y los del Calvario de la Península. En este pie hay un agujero grande donde el agua hace remolinos y arde en la noche: es la boca de la bestia... El cerro gemelo de Cerokha hace tres jorobas; el cimbreo de su cuerpo... Titi Khakha y las tierras que vitaliza, colmadas de prendas preciosas que abonan de su cultura y su riqueza. La voz hogareña, insinuante y cariñosa de la mitología, se deja sentir en cada latido de los seres y cosas que rodean del Lago. Porque en su remoto tiempo, el ande no se ha limitado a la admiración contemplativa de fuerzas y
leyes, ni a la negación de los atributos de su poder. Con gran sabiduría, supo inquirir el principio racional, la causalidad de los fenómenos, la finalidad del todo en la naturaleza y el cosmos. Después, su poder creativo le ha dado alas y fe para comentar poética y objetivamente lo existente
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El Pachakuti: Ante los conceptos occidentales del sí y el no, está el ina (capaz que sí y capaz que no), el cual representa el equilibrio del temporal y físico del medio: El "aca pacha", dimensión ubicada entre el mundo de arriba "araj pacha" donde habita el sol y la luna, el de abajo y "manca pacha", donde habitan nuestros antepasados y se guarda el registro de lo que ya pasó. Es por ello que el aymara parece muy ambiguo pues no se define la claridad ante la dualidad occidental. En su lenguaje todo es relativo, con la consecuente idea de equilibrio. Lo absoluto es ese equilibrio que depende de la interacción de los opuestos complementarios, el cual existe aún cuando se inviertan los polos. Nótese que ésta interpretación del tiempo no es individual y personal, sino que cósmica y colectiva. Contraria a la religiosidad kármica o al ciclo judiocristiano, la cocepción del tiempo es universal, holística, relacional y común a todos los seres.

En la dimensión de abajo mora el pasado, pero el futuro no mora arriba. Casi podríamos decir que no existe el futuro, o que mora abajo, junto al pasado, porque lo que interesa para sobrevivir en los Andes es el presente y la consideración del futuro, es la mayor fuente de codicia. La vida es aceptada tal como lo es acuerde a lo que el pasado ha establecido. El pasado es lo importante, porque condiciona el futuro, el cual no es más que una vuelta al pasado.

No hay, pues, nada bueno o malo, y lo bueno no es siempre bueno, ya que cada quinietos años se invierte la polaridad del mundo y lo de arriba queda abajo y viceversa. El equilibrio lo establece la interacción de los opuestos complementarios, lo único soportable o viable, es el aca pacha. Por tanto la concepción andina es cíclica por esencia, y no lineal ni dialéctica. Cada crisis de polarización o pachakuti
(pacha es espacio, dimensión, tiempo, totalidad; kuti es turno, inversión) trae, por supuesto, un evento importante. El último significó el envío del Inca a la pacha de abajo, la del pasado, pero ya está que viene el próximo pachacuti (5520 año Aymara= 2012 del calendario occidental) el Inca saldrá a terminar su tarea hegemónica andina y seguramente enviar al k’ara Shombre blanco, ladrón, invasor al manca pacha que hoy ocupa el Inca. Esa predicción es conocida como "El inkarri" la cual simboliza la esperanza de liberación y restitución del orden cósmico perdido por la conquista No es una mera repetición cíclica, sino más bien sigue una trayectoria espiral, siempre avanzando.

El equilibrio entre la pacha de arriba y la de abajo es el tercer elemento de la trilogía: la realidad de todos los días y el comprender que está determinada por tan potentes complementos hace que el aymara esté armónicamente integrado a su mundo y pueda así sobrevivir. El lago Titicaca, además de ser el sexo de la Pachamama, es el equilibrio mismo, pues es mediador entre lo alto y lo bajo.

El Ayllu: El ayllu define las bases de la relación social, la familia, el amor y la sociedad. El ayllu es la unidad social andina, pues el hombre solo no es nada y el yanacona sólo puede subsistir como siervo de estructuras marginadas del orden social básico, como la nobleza imperial incaica o el capitalismo perturbador de los conquistadores. Los quechuas decían que "si un hombre ama demasiado, es mejor que diga que no vive", pues quien mucho ama quiere cosas para sí y nunca se satisface y en el mundo andino nadie se pertenece a sí mismo, sino que al ayllu.

El ayllu era autosuficiente y podía prescindir del individuo por un período para cumplir con la mit’a (una especie de servicio militar obligatorio con carácter comunitario ). Tenía un fundador, guardado en estado de momificación y un jefe (sinchi o curaca) que debía ser justo y honesto ya que rendía de sus actos a sus superiores. Cada ayllu veneraba a su propia huaca (a menudo la momia del fundador o antepasado), la cual protegía a esa comunidad.

El ayllu se divide en dos fracciones complementarias la alta (hurin) y la baja (hanan) y esto se proyecta a lo largo de todas las estructuras sociales andinas. Que estuviese arriba, si bien implicaba una cierta primacía, pertenecer al grupo hanan no tenía connotaciones peyorativas. Es posible que los incas establecieran en esta materia una diferenciación por sexos, pues al fundar Cuzco las dependencias de Hanan-Cuzco fueron asignadas a los seguidores de la emperatriz y la de Hurin-Cuzco a los del Sapa Inca.
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La Religión:

Leyendas de Tawantinsuyo: Según ésta corriente mitológica habrían cuatro dioses primordiales, o dos pares de opuestos: la diosa de la tierra con el dios del viento (Pachamama/Aahuacasa) y el dios del fuego con el dios del agua (Tunupa/Copacabana). De las dos parejas de dioses Tunupa y Copacabana fueron la pareja más importante relacionadas con la división del espacio en el urcusuyu y el umasuyu. Copacabana provenía de la mitología de los primitivos urus y es amo del lago. Tunupa puede provenir de los pukina, señores de Tiwanaku.

El lago es el taypi, lugar donde los opuestos coexisten e interactúan. Fue en el taypi en donde Tunupa se ve tentado y desposa a dos sirenas. También allí muere según la corriente akaj pacha o dimensión de los humanos pero sigue en contacto con el agua a través del río Desaguadero y a por él mismo vuelve a su dimensión no humana hundiéndose en el lago Poopó.

Titikhakha Pacha Jalloj (El Diluvio del Titicaca) Fue tiempo de diluvio. Llovía día y noche y mucha. Todos, con sus rebaños, se ahogaron menos un llamero bueno que se salvó en un leño, adonde llevó papas. Durante el diluvio no se alimentó de otra cosa que de papas. Pachamama ha querido que haya papa para comer. El lo que ha hecho para los hombres el sol.
Cundo pasó el diluvio, creció la buena papa en el cerro Saukhari y creció nuevamente y
en abundancia toda la vegetación que alimenta, cura y da fuerzas al hombre.
Pachakámaj por orden de Inti, empezó a rehacer las creaturas: hizo levantar a la llamita acariciándola. El espíritu del mar que vive en el fondo de la tierra y en las tinieblas del otro lado del lago, quiso imitarlo y así hizo al “Tupi” Y así supo hacer el Creador a sus hijitos frente a otros malignos y ridículos que hacía el espíritu del mal.
Y se levantaron el pajarito frete al murciélago. El perro frente al “jarrunkka”. El conejo frente al ratón. La llama frente al huanaco. La vicuña frente a la alpaca. El cóndor frente al águila. El zorro frente al zorrino. Después hizo levantar a la mujer en el cerro Saukilari.
En el lugar del diluvio hay dos poblaciones: una población perdida en ruinas y la nueva, que hizo el Creador por la voluntad de Inti. En vez de un mundo malo, vino otro bueno. Y será mejor el porvenir de las poblaciones del sol.

Amahutta: Amahutta cayó en desgracia de Tatitu (Inka, padre) y desapareció de la corte.
Caminando por senderos desconocidos hasta entonces, llegó a una casa completamente rara, parecía una “pukara”. Pidió hospitalidad.El dueño lo acogió con generosidad. Lo tomó como agricultor con la condición previa de que no fuera curioso, viera lo que viera.
Al cumplirse el primer año de trabajo, le dijo:
–Quieres productos y bienes o un “yatichiwa”
–Yatichiwa, tata, le contestó. Amapunin rejsiskha ñanta sakheychu maykhen
mosojraikupis”: “No dejes el camino viejo por el nuevo”.
El segundo año:
–Quieres productos y bienes o un consejo?
–Yatichiwa, tata.
–“Tukuy sutti rijchchakuskhanta, mantaj kikin suttichu”. (“No te fíes de la apariencia”).
El tercer año:
–Ni piman ruraychu kikin khanta mana munawajchu rurasunankuta (“No desees a otros
lo que no quisieras que te hagan a ti.

Amahutta se retiró de la casa con un fondo indefinido de dolor. Si bien había recogido
consejos y bienes, jamás se apartaría de su idea el aspecto escuálido de la mujer del dueño que era conducida cada día con una “waska” al establo para comer y almorzar...Al despedirlo le dijo que su prudencia y sus servicios serían incentivos para perdonar a su mujer que, para vergüenza de los Aukis había cometido adulterio, obligándolo a confinarse. El, como medida que pudieran tolerar sus dioses, la había condenado a esa vida. Pero, Amahutta la salvó.

Llegó a su casa y vio a su mujer que estaba in idilio con otro “amahutta”... Ya la iba a matar... cuando recordó: “la apariencia”.. “Me cuesta mis productos y bienes...” Supo después que quién halagaba a su mujer era el tierno hijo que él había dejado en abandono... Y el abandonar a la familia tenía pena capital... Ya en el ambiente del hogar contó a su familia de su aventura y la vida misteriosa del hombre y de su mujer... Su familia, de acuerdo a las leyes de sus mayores, le pidió que denunciara a ese mal hombre... le pareció bien a Amahutta..pero, el consejo) “No hagas a otros...”
... Y él mismo, no estaba en peligro de que lo acusaran? Por otra parte, el hombre tenía razón...

Tunupa: Una vez viajaba Tunupa. Se encontró con el Laykha que estaba durmiendo en medio río.
–Qué haces?, le dijo. Vámonos, más bien. Ya no robes tanto.
Se fueron. Llegaron a una casa. La dueña le dijo que con la llamita nomás se mantenía. Tunupa robó a la llama.
Layka se dijo “Este es más ladrón que yo”.
Vieron venir a un niño. Tunupa lo asustó y lo hizo caer.
Laykha le dijo:
–Por qué has muerto a ese niño?
–Porque estaba yendo a robar.
Llegaron a otra casa. Les alojó la dueña con mucho cariño. Les mostró una ollita y les dijo que con ella solamente se mantenía.
Tunupa robo la olla.
Laykha dijo para si que Tunupa era más ladrón que el.
Llegaron a una gran estancia y el dueño los botó. Y Tunupa le regaló la olla y la llama.
Laykha le dijo:
–No eres Tunupa. Eres más ladrón que yo! Y por qué le has regalado todo a ese hombre malo? Y por qué has robado a esas buenas mujeres?
–Porque la dueña de la llama y de la olla, han hablado de la llama y de la olla nomás, y
no de sus dioses.
El Lahka le dijo:
–Has muerto al niño; has robado al pobre y has regalado al rico!
–Tunupa le contestó:
–Mira la estancia! La estancia se levantó al aire y desapareció, lo mismo que Tunupa. Laykha se desmayó.
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Mallku: El Mallku era solo y vivía en el Illampu. Cuando todas las cosas eran bondad, buena fe, fraternidad. Cuando nadie asechaba la tierra de todos. Y la única verdad, era el amor. Mallku Condori, era feliz. Con sus amplias alas bebía los vientos de todas las direcciones; porque había nacido para volar.
Pero, llegó el día en que alejándose de sus blancas alturas, trashumante, se acercó a los Ayllus de la planicie. Y –por algo que hoy no existe– robó a Kantutita, par el oculto nido de las blanquecinas rocas.
El Ayllu había quedado triste, desde que Kantutita se perdió. Tiste como la amarilla hoja zarandeada por los vientos.
Llegó la primavera con el alegre cortejo de las avecitas. Pero en aquel campo encontraron asidos la muerte y el dolor. Es que en el último invierno, cundo el blanco manto del Illampu cubría la tierra, pasó una sombra llevándose a Kantutita, recién florecida.
Picaflor quedose en espera de que el mes del hielo trajese la mancha roja de la perdida florecita. Pasó la desolación de los campos; pero, a la pobre tierra, donde Picaflor esperaba ansioso, no volvió la ingrata. El zorro, enemigo de Mallku, por que el disputaba la sangrienta presa, fuese donde el desconsolado pajarillo y avisole el paradero de Kantutita.
En la alta montaña, junto al nido sin calor, la roja florecita veía a sus hijos ya crecidos. La nostalgia de sus lares, la hería, como las punzantes pajas que formaban el cuenco de su hogar. Una tarde, Picaflor, estuvo en el nido del Illampu. Para llevarse a la madrecita y los hijos de Mallku condori.
En el viejo Ayllu, celebraron fiestas de todos los colores. Fiestas de los humanos: falsas.
Kantutita, deseaba escalar nuevamente la cima. Allí, en el blancor: el digno. Aconsejó el zorro. Y el pajarillo de las flores, hizo desaparecer en sus oscuras entrañas a la roja amada del dominador de espacio.
Llegó de prolongado vuelo Mallku Condori. El nido desierto. Solamente las retorcidas pajas de su hogar, le hablaron de la tragedia, del tiempo de su ausencia. Con las “alas rotas”, solitario, esperaba en la cumbre. Hasta, que por la inmensa tristeza que le roía el alma, con el pico apretado de amargura Mallku Condori, moría, en el silencio blanco. Envuelto en el mohoso sudario de la esperanza......los hijos vagan y vagarán siempre. Por todos los caminos.
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