Mitología Griega: Personajes, Lugares y Criaturas Mitológicas

Erinias o Furias Alamos Negros Estigia
Pegaso Cíclopes Equidna
Telquines Empusas León de Nemea
Grifos Grayas Escila
Ave Fénix Centauros Cerbero
Sirenas Harpías Gorgonas
Parcas Titanes Tifón

Bibliografia Consultada:
Graves, Robert: Los Mitos Griegos
Gould, Charles: Monstruos Mitológicos
Grupo MSN Monte Olimpo

Erinias: Estas criaturas solo tienen una función especifica en el mundo y es el mantener el recuerdo de los que hacen algún mal o algo dañino a un cosanguíneo (hijo/hija, padre/madre), haciéndoselo pagar, sin importar el tiempo empleado en ello, con la misma moneda. Son divinidades de la venganza y representan el odio, recuerdo, memoria de culpa y la exigencia. Viven en el Erebo y son más viejas que Zeus o que cualquiera de los otros olímpicos. Su tarea consiste en oír las quejas de los mortales contra la insolencia de los jóvenes con los ancianos, de los hijos con los padres y castigar esos delitos acosando a los culpables implacablemente, sin descanso ni pausa, de ciudad en ciudad y de país en país. Hay Varios tipos de Erinias, Esas Erinias son viejas, con serpientes por cabellera, cabezas de perro, cuerpos negros como el carbón, alas de murciélago y ojos inyectados de sangre. Llevan en las manos azotes tachonados con bronce y sus víctimas mueren atormentadas

Pegaso: Caballo Alado, nacido de la sangre de Medusa, a la que Poseidón, transformado en caballo, había poseído. Cuando Perseo la decapitó, de la sangre de su cuello nació Pegaso. En vuelo hacia el Olimpo, Pegaso llegó al palacio de Zeus quien le confió la misión de llevar el rayo y los relámpagos y de conducir el carro de la Aurora. Atenea lo domó y lo dio a Perseo para ir a libertar a Andrómeda. Belerofonte se sirvió de este caballo para luchar contra la Quimera. Una vez logrado su objetivo, el héroe hincó espuelas en el maravilloso animal, para obligarle a llevarlo hasta el cielo, pero el Pegaso, encabritándose lo desmontó causándole la muerte, mientras éste siguió ascendiendo hasta transformarse en la constelación de su nombre.

Las Parcas: Hay tres Parcas asociadas, vestidas de blanco, a las que Erebo engendró en la Noche: se llaman Cloto, Láquesis y Atropo. De ellas. Atropo es la menor en estatura, pero la más terrible. Zeus, quien pesa las vidas de los hombres e informa a las Parcas de sus decisiones, puede, segur, se dice, cambiar de opinión e intervenir para salvar a quien desee cuando el hilo de la vida, hilado en el huso de Cloto, y medido con la vara de Láquesis, está a punto de ser cortado con las tijeras de Atropo. En realidad, los hombres pretenden que ellos mismos pueden, hasta cierto punto, dirigir sus propios destinos evitando peligros innecesarios. Los dioses más jóvenes, por lo tanto, se ríen de las Parcas y algunos dicen que Apolo las emborrachó traviesamente en una ocasión para salvar de la muerte a su amigo Admeto. Otros sostienen, al contrario, que el propio Zeus está sometido a las Parcas, como la sacerdotisa Pitia confesó en una ocasión por medio de un oráculo, porque no son hijas suyas, sino hijas partenogénitas de la Gran Diosa Necesidad, contra quien ni siquiera los dioses contienden y a la que se llama "el Destino Fuerte ". Este mito parece fundarse en la costumbre de tejer las marcas de la familia y del clan en los pañales de un recién nacido, asignándole así su lugar en la sociedad, pero las Moiras, o Tres Parcas, son la triple diosa Luna, y de aquí sus túnicas blancas y el hilo de lino que se consagra a la diosa como Isis. Cloto es la "hilandera", Láquesis la "medidora" y Atropo "la que no puede ser desviada o eludida". Moira refiere a un carácter numinoso de la realidad, es la “parte que toco” , las circunstancias de cada existencia. Platón hace referencia a la moira en los Diálogos de Fedón: “es lo que uno elige antes de su existencia” y no se puede entender como opuesta a la libertad, sino como un hecho de la existencia misma que uno debe afrontar. Volver

Estigia ("odiado") es un pequeño arroyo de Arcadia cuyas aguas se suponía que eran mortalmente venenosas, y sólo los mitógrafos posteriores lo ubicaron en el Tártaro. Aqueronte ("corriente de dolor") y Cocito ("lamento") eran nombres fantásticos para describir la calamidad de la muerte. Aornis ("sin aves") es una traducción griega errónea de la palabra italiana "Avernus". Lete significa "olvido"; y Erebo "cubierto". Flegetonte ("ardiente ") se refiere a la costumbre de la cremación, pero también, quizás, a la teoría de que los pecadores eran quemados en corrientes de lava. Tártaro parece ser una reduplicación de la palabra pre-helena tar, que se da en los nombres de lugares situados al oeste; su significado de infierno lo recibe posteriormente.

Los álamos negros Estaban consagrados a la diosa Muerte y los álamos blancos, o temblones, bien a Perséfone como diosa de la Regeneración, o bien a Heracles por haber rastrillado el Infierno. Cofias doradas de hojas de álamo temblón se han encontrado en cementerios mesopotámicos del cuarto milenio a. de C. Las tablillas órficas no nombran al árbol situado junto al estanque del Recuerdo; es probablemente el álamo blanco en que se transformó Leuce, pero posiblemente un avellano, el emblema de la Sabiduría. La madera de ciprés blanco, considerada como incorruptible, era utilizada para hacer arcas caseras y ataúdes.

Los Titanes ("señores") y las Titánides tenían sus equivalentes en la astrología babilonia y palestina primitiva, en la que eran deidades que regían los siete días de la semana planetaria sagrada; y pueden haber sido introducidas por los cananeos o hititas, colonia que se estableció en el Istmo de Corinto a comienzos del segundo milenio a. de C., o también por los heladas primitivos. Pero cuando el culto de los Titanes fue abolido en Grecia y la semana de siete días dejó de figurar en el calendario oficial, su número fue citado como doce por algunos autores, probablemente para hacer que correspondieran con los signos del zodíaco. Hesíodo, Apolodoro, Estéfano de Bizancio, Pausanias y otros dan listas contradictorias de sus nombres. En el mito babilonio los gobernantes planetarios de la semana, a saber, Samas, Sin, Nergal, Bel, Beltis y Ninib, eran todos varones, excepto Beltis, la diosa del amor; pero en la semana germana, que los celtas habían tomado del Mediterráneo oriental, el Domingo, el Martes y el Viernes eran gobernados por Titánides, en lugar de Titanes. A juzgar por el carácter divino de las parejas de hijos e hijas de Éolo, y el mito de Níobe, se decidió, cuando el sistema llegó por primera vez a la Grecia pre-helénica desde Palestina, emparejar a una Titánide con cada Titán, como medio de salvaguardar los intereses de la diosa. Pero antes de que pasara mucho tiempo los catorce quedaron reducidos a una compañía mixta de siete. Las potencias planetarias eran las siguientes: el Sol para la iluminación, la Luna para el encantamiento. Marte para el crecimiento, Mercurio para la sabiduría, Júpiter para la ley. Venus para el amor. Saturno para la paz. Los astrólogos griegos clásicos, de acuerdo con los babilonios, adjudican los planetas a Helio, Selene, Ares, Hermes (o Apolo), Zeus, Afrodita y Crono, cuyos equivalentes latinos, citados anteriormente, todavía dan el nombre a las semanas. Estos gigantes no son de carne y hueso, sino espíritus nacidos de la tierra, como lo prueban sus colas de serpiente, y sólo se los puede vencer mediante la posesión de una hierba mágica. Ningún mitógrafo menciona el nombre de la hierba, pero era probablemente la ephialtion, un específico contra las pesadillas. Efialtes, el nombre del caudillo de los gigantes, significa literalmente "el que salta sobre (incubus en latín); y la tentativa de Porfirión de estrangular y violar a Hera, y de Palante de violar a Atenea, indican que la fábula se refiere principalmente a la conveniencia de invocar a Heracles, el Salvador, cuando uno se ve amenazado por pesadillas eróticas a cualquier hora del día.

Los cíclopes Parecen haber sido un gremio de forjadores de bronce de la Hélade primitiva. Cíclope significa "los de ojo anular", y es probable que se tatuaran con anillos concéntricos en la frente, en honor del sol. La fuente del fuego de sus hornos; los tracios siguieron tatuándose hasta la época clásica . Los círculos concéntricos forman parte del misterio del arte de la herrería: para batir cuencos, yelmos, o máscaras rituales, el forjador se guiaba por esos círculos, trazados con compás alrededor del centro del disco plano en el que trabajaba. Los cíclopes tenían también un solo ojo en el sentido de que los herreros se cubren con frecuencia un ojo con un parche para evitar las chispas que vuelan. Más tarde se olvidó su identidad y los mitógrafos ubicaron caprichosamente sus espíritus en las cavernas del Etna, para explicar el fuego y el humo que salen de su cráter. Existía una estrecha vinculación cultural entre Tracia, Creta y Licia; los Cíclopes estaban en su elemento en todos esos países. La primitiva cultura heládica se extendió también a Sicilia; pero también es posible que la composición siciliana de la Odisea explique la presencia de los Cíclopes allí.

Los Telquines: Los nueve Telquines con cabeza de perro y manos con aletas, hijos del Mar, nacieron en Rodas, donde fundaron las ciudades de Camiro, Yáliso y Lindo; de allí emigraron a Creta y fueron sus primeros habitantes. Rea confió a su cuidado al infante Posidón y ellos forjaron su tridente, pero mucho antes habían hecho para Crono la hoz dentada con que castró a su padre Urano; además fueron los primeros que tallaron imágenes de los dioses.
Sin embargo, Zeus decidió destruirlos con un diluvio, porque se habían inmiscuido en el estado atmosférico, produciendo nieblas mágicas y agostando las mieses con azufre y agua del Estigia. Avisados por Ártemis, todos ellos huyeron por el mar, algunos a Beocia, donde construyeron el templo de Atenea en Teumeso; algunos a Sición, varios a Licia y otros a Orcómeno, donde fueron los sabuesos que despedazaron a Acteón. Pero Zeus mató a los Telquines de Teumeso con un diluvio; Apolo, disfrazado de lobo, destruyó a los de Licia, aunque habían tratado de aplacarlo con un nuevo templo; y ya no se les encuentra en Orcómeno. Se dice que algunos viven todavía en Sición.

Empusas: Inmundos demonios llamados Empusas, hijas de Hécate, tienen ancas de asno y llevan zapatillas de bronce, a menos que, como declaran algunos, tengan una pata de asno y otra pata de latón. Acostumbran asustar a los viajeros, pero se las puede ahuyentar con palabras insultantes, al oír las cuales huyen chillando. Las Empusas se disfrazan de perras, vacas o doncellas hermosas, y en la última forma se acuestan con los hombres por la noche o durante la siesta, y les chupan sus fuerzas vitales hasta que mueren Las Empusas ("entradoras por fuerza") son demonios femeninos vivamente seductores, concepción probablemente llevada a Grecia desde Palestina, donde se las llamaba Lilim ("hijas de Lilith") y se creía que tenían ancas de asno, pues el asno simbolizaba la lascivia y la crueldad. Lilith ("buho") era una Hécate cananea, y los judíos hacían amuletos para protegerse con ella en una época tan posterior como la Edad Media. Volver

Movimiento V Mythodea - Vangelis

Los Hijos de Equidna: Equidnadio una terrible descendencia a Tifón, a saber: Cerbero, el Perro del Infierno con tres cabezas; la Hidra, serpiente acuática de muchas cabezas que vivía en Lerna; la Quimera, cabra que respiraba fuego con cabeza de león y cuerpo de serpiente; y Ortro, el perro de dos cabezas de Geriones, que se acostó con su propia madre y engendró con ella a la Esfinge y el León Ñemeo.
Cerbero, asociado por los dorios con el dios egipcio con cabeza de perro Anubis, quien conducía las almas al infierno, parece haber sido originalmente la diosa de la Muerte, Hécate, o Hécabe; se la representaba como una perra porque los perros comen carne de cadáver y ladran a la luna.

La Quimera era, al parecer, un símbolo del calendario del año tripartito, los emblemas de cuyas estaciones eran el león, la cabra y la serpiente. Equidna, era Sirio, la estrella-perro que iniciaba el Año Nuevo ateniense. Tenía dos cabezas, como Jano, porque el año reformado en Atenas tenía dos estaciones y no tres; el hijo de Ortro, el León, simbolizaba la primera mitad, y su hija, la Serpiente, la segunda. Cuando desapareció el emblema de la Cabra, la Quimera dio lugar a la Esfinge, con su cuerpo de león alado y su cola de serpiente. Como el Año Nuevo reformado comenzaba cuando el sol estaba en Leo y había empezado la canícula, Ortro miraba en dos direcciones: hacia adelante al Año Nuevo y hacia atrás al Viejo, como la diosa del Calendario Cardea, a la que los romanos llamaban Postvorta y Antevorta por eso. A Ortro se le llamaba "primitivo", probablemente porque iniciaba el Año Nuevo. Pero en un año de cuatro estaciones habrán sido el toro, el carnero, el león y la serpiente, como las cabezas de Panes descritas en el Fragmento Órfico 63; o el toro, el león, el águila y el serafín, como en la visión de Ezequiel (Ezequiel i); o, más sencillamente, el toro, el león, el escorpión y la hidra, los cuatro signos del Zodíaco, que caían en los equinoccios y solsticios. Volver

León de Memea: Este león descendía de Tifón, o de la Quimera y el perro Ortro, otros dicen que Selene lo parió con un estremecimiento espantoso y lo dejó caer en la tierra sobre el monte Treto, cerca de Nemea, junto a una cueva de dos bocas; y que, como castigo por un sacrificio no realizado, hizo que devorara a su propia gente, y los que más sufrieron fueron los bambineanos .

Otros dicen que, por deseo de Hera, Selene creó al león con espuma de mar encerrada en un gran cofre, y que Iris lo ató con su ceñidor y lo llevó a las montañas nemeas. Éstas se llamaban así por el nombre de una hija de Asopo, o de Zeus y Selene; y todavía se muestra la cueva del león a unos tres kilómetros de la ciudad de Nemea
Al llegar a Cleonas, entre Corinto y Argos, Heracles se alojó en la casa de un peón o pastor llamado Molorco, a cuyo hijo había matado el león. Cuando Molorco se disponía a ofrecer un carnero para propiciar a Hera, Heracles se lo impidió. "Espera treinta días -le dijo-. Si vuelvo a salvo, sacrifícalo a Zeus Salvador; si no vuelvo, ¡sacrifícamelo a mí como héroe!"
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Tifón: En venganza por la destrucción de los gigantes, la Madre Tierra yació con Tártaro y poco tiempo después, en la Cueva Coriciana de Cilicia, dio a luz a su hijo menor, Tifón, el monstruo más grande que jamás haya existido182. Desde los muslos para abajo no era más que serpientes enroscadas, y sus brazos, cuando los extendía, llegaban a centenares de leguas de distancia en cada dirección, y en vez de manos tenía innumerables cabezas de serpientes. Su cabeza de asno bestial tocaba las estrellas, sus enormes alas oscurecían el sol, arrojaba fuego por los ojos y de su boca salían rocas inflamadas. Cuando echó a correr hacia el Olimpo, los dioses huyeron aterrados a Egipto, donde se transformaron en animales: Zeus en un macho cabrío, Apolo en un cuervo, Dioniso en una cabra, Hera en una vaca blanca, Artemis en un gato, Afrodita en un pez, Ares en un oso, Hermes en un ibis, etc.
Sólo Atenea se mantuvo en su puesto y se mofó de la cobardía de Zeus, hasta que éste, reasumiendo su verdadera forma, lanzó contra Tifón un rayo seguido de un golpe con la misma hoz de pedernal que le había servido para castrar a su padre Urano. Herido y gritando, Tifón huyó al monte Casio que se alza sobre Siria por el norte, y allí los dos se trabaron en lucha. Tifón envolvió a Zeus en sus millares de enroscamientos, le despojó de la hoz y, después de cortarle los tendones de las manos y pies con ella, lo arrastró a la Cueva Coriciana. Zeus es inmortal, pero no podía mover ni un dedo, y Tifón había escondido los tendones en una piel de oso que vigilaba Delfine, una hermana monstruo con cola de serpiente.

La noticia de la derrota de Zeus sembró la consternación entre los dioses, pero Hermes y Pan fueron secretamente a la cueva, donde Pan asustó a Delfine con un grito súbito y horrible, mientras Hermes sustraía hábilmente los tendones y volvía a colocarlos en los miembros de Zeus. Zeus volvió al Olimpo y, montado en un carro tirado por caballos alados, persiguió una vez más a Tifón con sus rayos. Tifón había ido al monte Nisa, donde las tres Parcas le ofrecieron frutos efímeros, alegando que con ellos recobraría su vigor, aunque, en realidad, le condenaron a una muerte cierta. Llegó al monte Hemo en Tracia y, levantando montañas enteras, las lanzó contra Zeus, quien interpuso sus rayos, de modo que rebotaban contra el monstruo causándole espantosas heridas. Los chorros de la sangre de Tifón dieron su nombre al monte Hemo. El monstruo huyó a Sicilia, donde Zeus puso fin a la lucha en retirada arrojando sobre él el monte Etna, cuyo cráter vomita fuego hasta nuestros días. Volver

Ave Fénix: Ave fabulosa de enorme tamaño, que posee forma de águila y ostenta un plumaje de hermosos colores, tales que las bellas plumas del pavo real palidecerían a su lado. Es originaria de Etiopía y está relacionada con el culto al sol en Egipto. Las tradiciones difieren respecto a la duración de su vida, que según unos sería de unos quinientos años y según otros alcanzaría la cifra de doce mil novecientos cincuenta y cuatro años. Es un animal único en su género, por lo que no puede reproducirse uniéndose a otro de su misma especie.

Cuando ésta ave siente llegar la época de su muerte, forma una pira con plantas aromáticas como el incienso y el cardomo. Aquí las tradiciones discrepan tomando varias direcciones. La versión más popular relata como el Fénix se tumbaba en la pira, la prendía fuego y de sus cenizas surgía el nuevo Fénix. Otra versión sin embargo, relata como el Ave Fénix una vez acostado en la pira, muere impregnado por su propio semen. De aquí nace el nuevo Fénix, que toma el cadáver de su padre y lo deposita en el interior de un tronco de mirra hueco. Después transporta el tronco hasta la ciudad de Heliopolis. En su viaje es acompañado por un concurrido cortejo, compuesto por bandadas de aves de distintas especies. Cuando llega al altar del sol, en el templo de Heliopolis, deposita a su antecesor sobre el altar. Un sacerdote del templo del sol comprueba con un antiguo dibujo del Fénix la autenticidad del animal y una vez hecha la comprobación, incinera al viejo Fénix. Concluida la ceremonia, el nuevo Fénix regresa a Etiopía donde vive alimentándose de gotas de incienso hasta el fin de sus días. Volver

Centauros: Normalmente se les considera hijos de Ixión y de una nube con forma de Hera llamada Nefole, que significa nube. Según las distintas versiones, esta unión dio lugar a un hijo llamado Centauro o a la raza de los Centauros.

Son seres monstruosos, su cuerpo de cintura hacia abajo tendría forma de caballo y de cintura para arriba de hombre. A veces también son representados como hombres erguidos, de cuyo trasero sale la parte posterior de un caballo.

Vivían en los bosques de la Élide, Arcadia y Tesalia. Sus costumbres son salvajes y primitivas. Comen carne cruda y cazan armados de palos y piedras. Aunque suelen aparecer como una unidad, a veces sobresale el nombre de alguno de ellos como en los casos de Neso, Folo y Quirón. Solo los dos últimos difieren de sus compañeros por tener un carácter apacible, ser hospitalarios y amigos de los humanos.

Es célebre el episodio en el que, por ser familiares del novio, fueron invitados a las bodas de Pirítoo con Hipodamía. Tras emborracharse, intentaron violar a la desposada y raptar a las invitadas. Los lapitas después de una sangrienta batalla lograron reducir a los Centauros y expulsarlos de Tesalia. Esta leyenda simboliza el triunfo de la civilización sobre la barbarie.

Esta no es la única ocasión en la que los Centauros aparecen intentado raptar y violentar a mujeres. El Centauro Euritión trato de arrebatar a Mnesímaca de las manos de Heracles, su prometido. También el Centauro Neso intentó violar a Deyanira, la esposa de Heracles. Los Centauros Hileo y Reco trataron de violar a Atalanta.

Quirón poseía además una gran sabiduría, y como hijo de Cronos era el único centauro inmortal. Habitaba una caverna en el monte Pelión. Amigo de los hombres, prudente y benévolo, a menudo se le confiaba la educación de hijos de reyes. Todas los seres, hombres, dioses, ninfas y faunos, respetaban y apreciaban a Quirón. Protegió a Peleo, rey de Ptía, de la brutalidad de los otros centauros, y más tarde educó a su hijo Aquiles. Fue también el tutor de Asclepio, Jasón y Faetón, entre muchos otros héroes. Las enseñanzas de Quirón incluían la música, la guerra, la caza, la moral y la medicina, pues era un gran médico. Su fama se extendía a toda la tierra.
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Sirenas: Generalmente son consideradas hijas del dios-río Aqueloo, aunque a veces se nombra al dios marino Forcis como su padre. También hay disparidad de opiniones respecto a quien fue su madre, suele ser unánime la idea de que descienden de una Musa, pero los autores no se ponen de acuerdo sobre cual, pudo ser, Melpómene, Terpsícore o quizás Caliope.

Son monstruos marinos con la mitad superior con forma de mujer y la mitad inferior con forma de ave. Su número varía según las versiones. En un principio eran dos y se llamaban Agláope y Telxíope, posteriormente fueron añadidas Teles, Redne, Molpe, Pisínoe, Parténope, Leucosia y Ligia.

Poseían una maravillosa voz con la que osaron retar a las Musas. La competición fue vencida por las Musas, que como castigo a su osadía, arrancaron las plumas a sus rivales. Avergonzadas, las Sirenas se retiraron a las costas Sicilianas, cerca del estrecho de Mesina.

Con sus cantos atraían a los incautos marineros, que incapaces de resistirse, chocaban irremediablemente contra las rocas. Tras el naufragio, los navegantes eran devorados por las Sirenas.

Cuando Ulises pasó cerca de ellas, logró evadir el peligro gracias a los consejos de Circe. El héroe taponó los oídos de su tripulación con cera, pero como él deseaba oír tan hermosos cantos, ordenó que lo atasen al mástil del barco. De esta manera consiguió sustraerse al influjo de las mágicas melodías.

También los argonautas pasaron cerca de las Sirenas, sobreviviendo al intento. Cuando estaban junto a ellas, Orfeo entonó tan bellas canciones, que los argonautas no se sintieron embrujados por el canto de las Sirenas. Solo Butes se arrojó al mar en su intento de alcanzarlas, pero fue salvado por Afrodita.

Según un oráculo, las Sirenas perecerían cuando un mortal pudiese sustraerse al hechizo de sus cantos. Por lo que existe una leyenda que relata como las Sirenas se sumergieron en el mar después de que lograse pasar Ulises, y tras la derrota que les infligió Orfeo, se suicidaron.

Estos monstruos femeninos estaban situados en los límites del mundo conocido y simbolizan la advertencia de los peligros que pueden acechar a los que pretendan traspasar esta frontera. La idea del cambio de un mundo, a otro desconocido, derivó en una asociación de la Sirenas con el mundo de los muertos. De manera que son finalmente consideradas divinidades de ultratumba. Cantaban para los bienaventurados y representaban la armonía celestial. Por lo que frecuentemente podemos encontrarlas representadas en sarcófagos. Volver

Harpías: Raptoras de almas y de niños. Hijas de Taumante y de la Oceánide Electra. Pertenecen a la generación preolímpica, por lo que no están sujetas a los dictados de los doce dioses del panteón helénico.

Las Harpías suelen ser dos: Aelo (borrasca) y Ocípete (vuelo veloz), a veces se nombra a otras como Celeno, Nicótoe y Podarge. Son aves con cabeza de mujer y garras afiladas o mujeres aladas. En un principio los autores sitúan su morada en las islas Estrofíales, en el mar Egeo, más tarde la sitúan en el vestíbulo de los Infiernos, junto a los demás monstruos.

La Harpías uniéndose al dios viento Céfiro engendraron a los caballos Janto y Balio, corceles divinos de Aquiles, y a Flógeo y Hárpago, las monturas de los Dioscuros. En la leyenda del rey Fineo representan su papel más destacado, auque aparecen con cierta frecuencia en uno u otro mito.

Gorgonas: Las Gorgonas eran tres: Medusa, Esteno y Euríale; aunque se piensa que pertenecían a una raza de mujeres guerreras. De las anteriores sólo Medusa es Mortal. Nacieron de la unión de Forcis, Dios del Mar y Ceto.
Las Gorgonas tienen una horrible cabellera formada por serpientes vivas, además tienen colmillos de jabalí, alas de murciélago y el cuerpo cubierto de escamas de bronce. Sus pies y manos son bastante parecidos a una garra.
La mirada de las Gorgonas puede convertir en piedra a cualquier ser que las mire, aunque sea por un breve instante. Además, las serpientes de su cabellera pueden morder e inyectar veneno a medio metro de distancia.

La leyenda cuenta que Perseo consiguió matar a Medusa, guiado por Atenea, ya que no podía mirar a la gorgona sin convertirse en piedra. Le cortó la cabeza y de su cuello salió un caballo alado; Pegaso.

Grifos: Son seres voladores, mitad león, mitad águila, muy feroces. Su parte superior es la de un águila gigante, con plumas doradas, con un afilado pico y poderosas garras. La parte inferior la de un león con pelaje amarillo, musculosas patas y cola. Su tamaño es bastante grande suelen llegar a medir hasta 3 metros.

Su comida favorita es la carne de caballo, por lo que es frecuente verlos atacando caballos y llevarlos en el aire con sus poderosas garras. Los grifos solo cazan para alimentarse y lo hacen en grupos pequeños de no más de doce. Pueden combatir en el aire o lanzándose en picado con el peso de su cuerpo. Los grifos tienen las características de los dos animales de que está formado, Por parte del águila tienen una vista y un olfato muy desarrollados. y su parte de león les lleva a vivir en manadas, dentro de las cuales siempre hay un lider.

Suelen vivir en montañas rocosas, construyendo sus inmensos nidos en las laderas. Sus nidos están hechos de ramas y de hojas. Pueden ser entrenados, como los caballos, para ser montados, pero es una tarea que requiere cierto tiempo. Una vez que han sido domados los grifos son leales y defienden a su jinete hasta la muerte. Son muy valientes y luchan con todas las criaturas que consideren una amenaza. Los grifos y sus jinetes quedan unidos de por vida.

Grayas: Personifican la vejez. Hijas de Forcis y Ceto. Por ser hijas de Forcis también son llamadas Fórcides. Forman parte de las divinidades preolímpicas junto sus hermanas las Gorgonas. Son tres hermanas que nacieron con el pelo gris, un solo ojo y un solo diente para las tres, que utilizaban por turnos. Se llaman Enio, Pefredo y Dino. Vivían en el occidente extremo y su misión era vigilar el camino que conducía a la morada de la Gorgonas. Solo estaba alerta la que tenía el ojo, mientras, las otras dos dormían. Aparecen únicamente en la leyenda de Perseo.

Perseo las arrebató los ojos cuando las tres hermanas estaban dormidas, pudiendo así llegar hasta las Gorgonas. Otra versión del mito, nos relata que las Grayas poseían el secreto para vencer a la única de las tres Gorgonas que no era inmortal, Medusa. Perseo informado de este hecho por Hermes y Atenea, robó a la Grayas el diente y el ojo, con ellos en su poder, las obligó a revelarle el secreto. Finalmente, le indicaron el camino hasta unas ninfas que custodiaban unos objetos mágicos a través de los cuales podría vencer a Medusa.

Las ninfas se los entregaron con la promesa de ser devueltos. Estos objetos eran: unas sandalias aladas, que volaban; una alforja, donde guardar la cabeza de Medusa y el casco de Hades, que proporcionaba la invisibilidad.

Escila: Su genealogía es confusa, hija de Hécate y Forcis, de Equidna y Tifón o quizás de otra pareja de dioses. Antiguo monstruo marino cuyas primeras representaciones nos muestran un engendro con la mitad superior de mujer y la mitad inferior de serpiente o dragón. Con el tiempo el mito evolucionó hasta aparecer como una mujer de la que salían por su parte inferior seis medios perros, con una cabeza y dos patas cada uno.

El origen del monstruo tenía varias versiones. Según una, Escila era una hermosa muchacha de la que se enamoró Glauco, el doncel despreció a la maga Circe por Escila, en venganza Circe la metamorfoseó.

Otra versión contaba que el enamorado de Escila era Poseidón, su esposa Anfitrite despechada pidió a Circe la transformación. Aún una tercera, relata que tanto Glauco como Poseidón la pretendían y que la transformación fue una venganza de Poseidón porque el elegido fue Glauco.

Vivía en una cueva en el estrecho de Mesina. Cuando algún marinero se ponía a su alcance, Escila lo devoraba. Este engendro aparece en las aventuras de Ulises. El héroe logró escapar del peligroso monstruo, pero durante la aventura, seis de sus compañeros fueron devorados.

Ciertas tradiciones adjudican la muerte de Escila a Heracles Cuando el héroe regresaba a Micenas tras robar los bueyes de Geríones, Escila se comió parte del ganado. Se entabló un combate entre el héroe y el engendro que ganó Heracles. Sin embargo, se contaba que después Forcis la había resucitado. Volver

Hidra de Lerna: Era un despiadado monstruo al que mató Heracles en uno de sus doce trabajos. Era hija de Eqidna y Tifón, tenía siete cabezas y si le cortaban una le salían dos cabezas más. Fue alimentada por Hera y parió a Quimera. Se amancebó con Ortro y parió a Esfinge y al León de Nemea.Tras su muerte, Zeus la colocó en el firmamento, lo que da origen a la constelación. Heracles para poder enfrentarse a ella asaeteó su guarida con flechas ardiendo.Y cuando la Hidra salió se enfrentó a ella pero, tras cortar una de sus cabezas, descubrió que le habían crecido dos cabezas nuevas, ocurriendo lo mismo al cortarle la segunda.

Viendo que no podría derrotar a la Hidra de aquella forma, Heracles pidió consejo a Lolao, que le sugirió que con una tea quemase el muñón del cuello tras cortar cada cabeza. Heracles vio que no era mala idea y, cada vez que él cortaba una cabeza, Lolao quemaba el cuello ardid que mató a la Hidra. Heracles tomó entonces su única cabeza inmortal y la enterró bajo una gran roca, y impregnó sus flechas con la sangre venenosa de la Hidra, completando así su segundo trabajo.


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