Mitología Griega: Naturaleza de los Dioses

Posidón Hermes Afrodita
Apolo Demeter Dioniso
Pan Atenea Orfeo

Bibliografía Consultada:
Robert Graves: Los Mitos Griegos Tomo I
Antonio Bentue: Historia de las religiones
Eliade, Mircea: Lo profano y lo sagrado
La Historia del Imperio Romano Contada para Facundo

Naturaleza de Posidón:

Luego de destronar a su padre Crono Zeus, Posidón y Hades, Decidieron, a suerte, quién se quedaba con el poder del cielo, el mar y el mundo subterráneo, dejando la tierra como posesión de los tres. A Zeus le tocó el cielo, a Hades el mundo subterráneo y a Posidón el mar.

Posidón de naturaleza pendenciera, que es comparable a su hermano Zeus en honor, aunque no en poder, se puso a construir un palacio submarino frente a Ege en Eubea con establos con caballos blancos de tiro con cascos de bronce y crines de oro y un carro de igual riqueza. Es éste el carro que cuando se acerca a las tormentas, éstas cesan instantáneamente.

Posidón cortejó a la Nereida Tetis, (Tetis, Anfitrite y Nereis eran diferentes títulos locales de la triple diosa Luna como gobernante del mar, y como Posidón era el dios de los vientos dedicados al mar, pretendía ser su esposo dondequiera que ella tuviese adoradores ) pero Temis le profetizó que cualquier hijo nacido de Tetis sería más importante que su padre. Entonces Posidón prefirió que se casara con un mortal llamado Peleo. Luego trasladó sus deseos sobre Anfitrite, una Nereida, pero ésta lo trató con repugnancia y al saberse deseada por Posidón escapó al monte Atlas. (Su repugnancia a casarse con Posidón iguala a la de Hera a casarse con Zeus y la de Perséfone a casarse con Hades; el casamiento implicaba la intervención de sacerdotes varones en el manejo femenino de la industria pesquera) Para convencerla de su amor envió tras ella a Delfino quien defendió la causa de Posidón tan bien que ella accedió a tomar matrimonio. En agradecimiento a tal tarea Posidón definió la imagen de su mensajero entre las estrellas como una constelación: el Delfín (La fábula de Delfino es una alegoría, los delfines aparecen cuando se calma el mar)

Con Anfitrite (Anfitrite significa simplemente «el mar» y no está personificada como la esposa de Posidón) engendraron tres hijos: Tritón, Rodé y Bentesicime, pero no cesó de buscar nuevos amorios entre ellas Escila, hija de Forcis, a la que transformó en un monstruo ladrador con seis cabezas y doce pies arrojando hierbas mágicas en el estanque en que ésta se bañaba

Posidón , destinado por el azar al mar, poseía una avidez por procurarse reinos terrenales fue así que en una ocasión pretendió apoderarse del Ática clavando su tridente en la Acrópolis de Atenas, donde inmediatamente brotó un pozo de agua marina que aún puede verse y oírse cuando sopla viento sur. Luego Atenea fue a tomar posesión del Ática plantando el primer olivo junto al pozo. (El olivo cultivado fue importado originalmente de Libia, lo que apoya el mito del origen libio de Atenea; pero lo que trajo sería solamente un esqueje; el olivo cultivado no se reproduce puro, sino que siempre hay que injertarlo) Posidón, se enfureció y la desafió a un combate pero Zeus se interpuso y les ordenó que sometieran a un arbitraje.

El arbitraje estaba compuesto por otros dioses celestiales, quienes apelaron a Cécrope para que diera testimonio del mismo. Zeus no quiso dar, al respecto, ninguna opinión. Todos los dioses apoyaron a Posidón, y todas las diosas apoyaron a Atenea. Por mayoría de un voto, el tribunal decidió que Atenea tenía más derecho al país. (Las tentativas de Posidón para apoderarse de ciertas ciudades son mitos políticos. Su disputa por Atenas indica una tentativa desafortunada para hacerse el dios tutelar de la ciudad en lugar de Atenea. Sin embargo, la victoria de ésta fue menoscabada por una concesión al patriarcado: los atenienses abandonaron la costumbre cretense que prevaleció en Caria hasta la época clásica cuando dejaron de adoptar los nombres de sus madres)

Ofendido, Posidón envió olas gigantescas e inundó la ciudad de Atenea, es por ello que la diosa tuvo que fijar su residencia en Atenas, a la que dio su nombre. Para aplacar la ira de Posidón, se prohibió a las mujeres de Atenas el voto y a los hombre que llevaran los nombres de sus madres como había sucedido hasta entonces. Volver

Naturaleza de Hermes:
Cuando Hermes nació en el monte Cilene su madre, Maya, lo dejó envuelto en pañales en una horca de madera para recoger paja, en el cual creció con una rapidez asombrosa. Maya apenas le dio la espalda se fue en busca de aventuras.
Ya crecido Hermes llegó a Pieria, donde Apolo guardaba un rebaño de vacas, y decidió robarlas. Por temor a que la descubrieran, por medio de sus huellas, decidió construir unas herraduras hechas con corteza de un roble caído y las ató con hierbas trenzadas a las pezuñas de las vacas.
Tan pronto como Apolo descubrió la pérdida y ofreció una recompensa
por la captura del ladrón. Sueno y sus sátiros, ansiosos por obtener la recompensa, se diseminaron en diferentes direcciones para descubrirlo, pero no lograron sin conseguirlo. Sin embargo, grupo de ellos pasó por Arcadia y oyó el sonido sordo de una música como la que nunca habían oído hasta entonces, y la ninfa Cilene, desde la entrada de una cueva, les dijo que un niño de extraordinario talento había nacido allí recientemente y que ella le hacía de niñera.

El niño había construido un ingenioso instrumento musical con la concha de una tortuga y algunas tripas de vaca, y con ese instrumento había arrullado a su madre para que se durmiera. -¿Y quién le dio las tripas de vaca?- preguntaron los sátiros.

En aquel momento se presentó Apolo, quien había descubierto la identidad del ladrón observando el comportamiento de una ave de largas alas. Entró en la cueva, despertó a Maya y le dijo enojado que Hermes debía devolver las vacas robadas. Maya le señaló al niño, todavía envuelto en sus pañales y que fingía dormir. -¡Qué acusación absurda!-, exclamó. Apolo que había reconocido los cueros, tomó a Hermes y lo llevó al Olimpo junto con los cueros como prueba para su acusación Zeus, no podía creer que su hijo, recién nacido, era el ladrón, y le obligó a declararse inocente pero Hermes claudicó y finalmente confesó su autoría.

—Muy bien, ven conmigo —dijo Hermes— y tendrás tu rebaño. He
matados sólo dos y las he dividido en doce partes iguales como
sacrificio a los doce dioses.
—¿Doce dioses? —preguntó Apolo—. ¿Y quién es el duodécimo?
—Tu servidor, señor —contestó Hermes modestamente—. No
comí más que mi parte, aunque tenia mucha hambre, y lo demás
lo quemé debidamente.
Ahora bien, éste fue el primer sacrificio de carne que se había
hecho hasta entonces.
d. Los dos dioses volvieron al monte Cilene. donde Hermes saludó
a su madre y recuperó algo que había dejado oculto bajo una
piel de oveja.
—¿Qué tienes ahí? —le preguntó Apolo.
En respuesta, Hermes le mostró la lira de concha de tortuga recién inventada por él, y utilizando el plectro, que también había inventado, tocó con ella una tonada tan arrebatadora, al mismo tiempo que cantaba en elogio de la nobleza, la inteligencia y la
generosidad de Apolo, que éste le perdonó inmediatamente. Condujo al sorprendido y complacido Apolo a Pilos, tocando durante todo el camino, y allí le entregó lo que quedaba del ganado, que había ocultado en una caverna.

—¡Hagamos un trato! —exclamó Apolo—. Tú te quedas con
las vacas y yo con la lira.
—De acuerdo —contestó Hermes, y se estrecharon las manos.
e. Mientras las vacas hambrientas pacían, Hermes cortó unas
cañas, hizo con ellas una zampoña y tocó otra tonada. Apolo,
complacido de nuevo, propuso:
—Hagamos otro trato. Si me das esa zampoña yo te daré este
cayado de oro con el que reúno mi ganado, y en el futuro serás el
dios de todos los vaqueros y pastores.
—Mi zampoña vale más que tu cayado —replicó Hermes—,
pero haré el trueque si además me enseñas el augurio, porque parece
ser un arte muy útil.
—No puedo hacer eso —dijo Apolo—, pero si vas a ver a mis
viejas nodrizas, las Trías que viven en el Parnaso, ellas te enseñarán
a adivinar por medio de guijarros.
Volvieron a estrecharse las manos y Apolo llevó al niño nuevamente al Olimpo y le refirió a Zeus todo lo que había sucedido. Zeus advirtió a Hermes que en adelante debía respetar los derechos de propiedad y abstenerse de decir mentiras completas, pero no pudo por menos de sentirse divertido.
—Pareces un diosecillo muy ingenioso, elocuente y persuasivo
—le dijo.
—Entonces, hazme tu heraldo, Padre —contestó Hermes— y
yo me haré responsable de la seguridad de toda la propiedad divina
y nunca diré mentiras, aunque no puedo prometer que diré
siempre toda la verdad.
—No te exigiría tanto —dijo Zeus, sonriendo—. Pero tus deberes
incluirán la conclusión de tratados, la promoción del comercio
y el mantenimiento de la libertad de tránsito de los viajeros por
todos los caminos del mundo. Cuando Hermes aceptó esas condiciones, Zeus le dio un báculo de heraldo con cintas blancas que todos debían respetar, un sombrero
redondo para que se resguardara de la lluvia y sandalias de oro aladas que lo llevaban de un lado a otro con la rapidez del viento. Fue recibido inmediatamente en la familia olímpica, a la que enseñó el arte de hacer fuego haciendo girar rápidamente una
varilla.
Luego las Trías enseñaron a Hermes a predecir el futuro mediante la danza de guijarros en una vasija de agua; él mismo inventó el juego de la taba y el arte de adivinar por medio de ella. Luego ayudó a las tres Parcas a componer el Alfabeto, inventó la astronomía, la escala musical, las artes del pugilato y la gimnasia, los pesos y medidas.
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Naturaleza de Afrodita

Se conoce que Zeus había dado a Afrodita el matrimonio con Hefesto, el dios herrero cojo; pero el verdadero padre de sus tres hijos (Fobos, Deimos y Harmonía) fue Ares, el impetuoso, ebrio y pendenciero Dios de la Guerra. Hefestos no se enteró de la infidelidad hasta que una noche los amantes se quedaron demasiado tiempo juntos en el lecho del palacio de Ares en Tracia, Allí, Helio los espió y le fue con el cuento a Hefesto.

Hefesto, enfurecido, fue en búsqueda de su fragua y, a golpes de martillo, forjó una red de caza de bronce, fina como una telaraña pero irrompible, que ató secretamente a los postes y los lados de su lecho matrimonial. Cuando Afrodita volvió a Tracia Hefesto le dijo: «Te ruego que me excuses, querida esposa, pero voy a tomar unas breves vacaciones en Lemnos, mi isla favorita.» Afrodita no se ofreció a acompañarle y en cuanto se hubo perdido de vista se apresuró a llamar a Ares, quien llegó en seguida. Los dos se acostaron alegremente, pero cuando quisieron levantarse al amanecer se encontraron enredados en la red, desnudos y sin poder escapar.

Hefesto volvió de su viaje y los sorprendió allí y llamó a todos los dioses para que fuesen testigos de su deshonor. Luego anunció que no pondría en libertad a su esposa hasta que le devolviesen los valiosos regalos con que había pagado a Zeus, su padre adoptivo.

Los dioses fueron rápidamente a espiar lo sucedido. Apolo, tocando disimuladamente con el codo a Hermes, le preguntó: «¿No te gustaría estar en el lugar de Ares, a pesar de la red?» Hermes juró por su cabeza que le gustaría aunque hubiera tres veces más redes y todas las diosas le mirasen con desaprobación. Esto hizo que ambos dioses rieran ruidosamente, pero Zeus estaba tan disgustado que se negó a devolver los regalos de boda o a intervenir en una disputa vulgar entre un marido y su esposa, declarando que Hefesto había cometido una tontería al hacer público el asunto.

Posidón, quien, al ver el cuerpo desnudo de Afrodita, se había enamorado de ella, ocultó sus celos de Ares y simuló que simpatizaba con Hefesto. —Puesto que Zeus se niega a ayudar —dijo—, yo me encargo de que Ares, como precio por su libertad, pague el equivalente de los regalos de boda en cuestión.
—Todo está muy bien —replicó Hefesto lúgubremente—, pero si Ares no cumple, tú tendrás que ocupar su lugar bajo la red.
¿En compañía de Afrodita? —dijo Apolo riendo.
Yo no puedo creer que Ares no cumplirá —dijo Posidón
, pero si así fuera, estoy dispuesto a pagar la deuda y casarme yo mismo con Afrodita.

En consecuencia, Ares fue puesto en libertad y volvió a Tracia, y Afrodita fue a Pafos, donde renovó su virginidad en el mar. Halagada por la franca confesión hecha por Hermes de que la amaba, Afrodita pasó poco después una noche con él y el fruto de su unión fue Hermafrodito, un ser de doble sexo; ( El hijo de Afrodita, Hermafrodito, era un joven con pechos de mujer y larga cabellera. Al igual que la andrógina, o mujer barbuda, el hermafrodita existía, por supuesto, como fenómeno físico, pero como conceptos religiosos ambos se originaron en la transición del matriarcado al patriarcado. Hermafrodito es el rey sagrado que representa a la reina y lleva pechos artificiales. Andrógina es la madre de un clan preheleno que había evitado que lo patriarcalizaran; con el fin de conservar sus poderes magistrales o para ennoblecer a los hijos tenidos por ella con un padre esclavo, se pone una barba falsa, siguiendo la costumbre de Argos. Las diosas barbudas, como la Afrodita chipriota, y los dioses afeminados, como Dioniso, corresponden a esas etapas sociales de transición.) igualmente complacida por la intervención de Posidón en su favor, le dio dos hijos, Rodo y Herófilo. No es necesario decir que Ares no cumplió, alegando que si Zeus no pagaba, ¿por qué había de pagar él?

Al final nadie pagó, porque Hefesto estaba apasionadamente enamorado de Afrodita y no tenía intención alguna de divorciarse de ella. Más tarde Afrodita se entregó a Dioniso y tuvo con él a Príapo, un niño feo con enormes órganos genitales; fue Hera quien le dio ese aspecto obsceno, porque censuraba la promiscuidad de Afrodita.

Aunque Zeus nunca se acostó con su hija adoptiva Afrodita, como algunos dicen que hizo, la magia de su ceñidor le sometió a una tentación constante y al final decidió humillarla haciendo que se enamorara desesperadamente de un mortal. Éste era el bello Anquises, rey de los dárdanos y nieto de Ilo, y una noche, cuando él dormía en su choza de pastor en el monte Ida de Troya, Afrodita le visitó disfrazada de princesa frigia, ataviada con una deslumbradora túnica roja, y se acostó con él en un lecho formado con pieles de osos y leones, mientras las abejas zumbaban soñolientamente a su alrededor. Cuando se separaron al amanecer ella le reveló su identidad y le hizo prometer no contarle a nadie que había dormido con él. Anquises se horrorizó al saber que había presenciado la desnudez de una diosa y le suplicó que le perdonara.. Ella le aseguró que nada tenía que temer y que su hijo sería famoso. Algunos días después, cuando Anquises bebía con sus compañeros, uno de ellos preguntó: «¿No preferirías dormir con la hija de fulano de tal que con la propia Afrodita?» «No contestó Anquises. «Habiendo dormido con ambas, la pregunta me parece absurda.»

Zeus alcanzó a oír esta jactancia y lanzó contra Anquises un rayo, el cual lo habría matado al momento si Afrodita no hubiera interpuesto su cinturón y desviado el rayo, que cayó en tierra a los pies de Anquises. Sin embargo, la sacudida debilitó de tal modo a Anquises que nunca más pudo mantenerse derecho, y Afrodita, después de dar a luz a su hijo Eneas (Fue Eneas quien luego de la destrucción de Troya escapó de la llamas y a bordo de un barco se dirigio a Cartago en donde tuvo un romance con Dido, Eneas, por un instante, pensó en quedarse allí con Dido y convertirse en Rey de Cartago, pero los dioses sabian que ese no era su cometido y le enviaron un mensajero que le dijo que debia partir inmediatamente. Eneas, que siempre hacia caso a los dioses, marchó sin decirle nada a Dido, la cual, presa de la desesperación se suicidó.Luego, Eneas partió hacía la región central de italia en donde se casó con la hija del rey Latino, que dió nombre a la región y la cultura del lugar. Con Lavinia, hija de Latino, tuvo un hijo que llamaron Ascanio que fundó la ciudad de Alba Longa, convirtiéndola en la nueva capital de los latinos. Tras 'ocho' generaciones desde la llegada de Eneas dos de sus descendientes, Numitor y Amulio estaban en el trono del Lacio, Amulio echó del trono a su hermano para reinar solo. Pero Numitor tenía una hija que se llamaba Rea y para que no tuviese ningún hijo que posteriormente le estorbase, Amulio la obligó a hacerse sacerdotisa de la diosa Vesta. Pero un día andaba Rea a orillas del rio se quedó dormida y fue tomada por el dios Marte el cual se enamoró de ella y sin despertarla le engendró dos hijos gemelos Rómulo y Remo, a los cuales el usurpador ordenó matar. Para salvarlos Rea colocó ambos gemelos en una cesta y fueron lanzados al río Tiber. La cesta encalló a unos 20 km de la desembocadura y los gemelos fueron amamantados por una loba. )

Un día el rey Cíniras de Chipre —algunos dicen que era el rey Fénix de Biblos— exclamó que su hija Esmirna era más bella que Afrodita. Afrodita al enterarse de sus dichos se encolerizó y vengó ese insulto haciendo que Esmirna se enamorase de su padre y se introdujese en su lecho una noche oscura, luego de que su nodriza lo hubiera emborrachado hasta tal punto que no se daba cuenta de lo que hacía. Luego Cíniras se percató que era al mismo tiempo el padre y el abuelo del hijo aún no nacido. Cíniras excitado de ira, tomó una espada y la persiguió hasta que su hija huyó del palacio. El rey salió en su búsqueda y la alcanzó en la cima de una colina. Al ver afrodita la ira del rey transformó a Esmirna en un árbol de mirra justo cual el rey lanzó su espada contra su hija y la espada se partió en dos pedazos. De allí salió el infante Adonis. (El nacimiento de Adonis de una mirra ,la mirra es un conocido afrodisíaco, indica el carácter orgiástico de sus ritos. Las gotas de goma que vertía la mirra se suponía que eran lágrimas derramadas por él) Afrodita, arrepentida del alboroto que había hecho, ocultó a Adonis en un cofre que confió a Perséfone, reina de los Muertos, pidiéndole que lo custodiara en un lugar oscuro. (Adonis (fenicio: adon. «señor») es una versión griega del semidiós sirio Tammuz, el espíritu de la vegetación anual. En Siria, Asia Menor y Grecia el año sagrado de la diosa se dividía en un tiempo en tres partes, regidas por el León, la Cabra y la Serpiente. La Cabra, emblema de la parte central, pertenecía a la diosa del Amor Afrodita; la Serpiente, emblema de la última parte, pertenecía a la diosa de la Muerte Perséfone; el León, emblema de la primera parte, estaba consagrado a la diosa del Nacimiento, llamada allí Esmirna, y que no tenía derecho alguno sobre Adonis.)

Perséfone sintió curiosidad por abrir el cofre y halló dentro de él a Adonis. Era tan hermoso que lo sacó del cofre y lo crió en su palacio. La noticia llegó a oídos de Afrodita, quien apresuradamente corrió al Tártaro para reclamar a Adonis. Perséfone no quería entregárselo a Afrodita, ya que le había hecho su amante. Perséfone vió que Afrodita también quería hacerlo su amante entonces , recurrió a Zeus para que arbitrara la contienda. Zeus, dándose cuenta de que también Afrodita quería acostarse con Adonis, se negó a juzgar un altercado tan insoportable y transfirió a un tribunal inferior.

El veredicto de Calíope fue que Perséfone y Afrodita tenían el mismo derecho a Adonis, Afrodita por haber dispuesto su nacimiento y Perséfone por haberlo sacado del cofre, pero a Adonis se le debía dar un descanso anual de las exigencias amorosas de las dos diosas insaciables. En consecuencia dividió el año en tres partes iguales, una de las cuales Adonis debía pasar con Perséfone, otra con Afrodita y la tercera solo.
Afrodita se jugó otra treta y por medio de su cinturón mágico, convenció a Adonis para que le concediera su parte del año, disminuyera la parte de Perséfone y desobedeciera la decisión del tribunal

Perséfone, sintiéndose engañada, fue a ver a Ares y le dijo que Afrodita ahora prefería a Adonis antes que a él: «Es un perro mortal —dijo de Adonis— ¡y además afeminado!» Ares sintió celos y, disfrazado de jabalí, se dirigió a donde estaba Adonis, quien cazaba en los montes del Líbano, y lo mató a cornadas ante los ojos de Afrodita. De su sangre brotaron anémonas y su alma descendió al Tártaro. Afrodita recurrió a Zeus llorando y le suplicó que Adonis no tuviese que pasar más de la mitad lóbrega del año con Perséfone y pudiera ser su compañero durante los meses del verano. Zeus se lo concedió. Pero algunos dicen que el jabalí era Apolo quien se vengó de un daño que le había hecho Afrodita.

Luego las Parcas asignaron a Afrodita solamente un deber divino: hacer el amor, pero un día Atenea la sorprendió trabajando ocultamente en un telar y se quejó de que sus privilegios habían sido quebrantados. Afrodita se disculpó y desde entonces no volvió a trabajar con las manos.

Diosa de la Muerte-en-Vida, Afrodita mereció muchos títulos que parecen incompatibles con su belleza y complacencia. En Atenas la llamaban la Mayor de las Parcas y hermana de las Erinias; en otras partes Melenis («la negra»), nombre que Pausanias explica ingeniosamente como significando que la mayoría de los actos amorosos se realizan de noche, Escolia («oscura»), Androfono («matadora de hombres»), e incluso, según Plutarco, Epitimbria («de las tumbas»). Volver

Movimiento VI Mythodea - Vangelis



Naturaleza de Apolo: Apolo, fue el hijo que tuvo Zeus con Leto, nació sietemesino, pero los dioses se desarrollan rápidamente. Temis lo alimentó con ambrosía y cuando amaneció el cuarto día pidió un arco y flechas, que Hefesto le cedió con agrado. Con sus armas se dirigió al monte Parnaso, donde acechaba la serpiente Pitón, enemiga de su madre, y la hirió gravemente con sus flechas. Pitón huyó al Oráculo de la Madre Tierra en Delfos, llamada así en honor del monstruo Delfine, Apolo la siguió al interior del santuario y allí la mató, junto al precipicio sagrado. (Apolo, entre los Hiperbóreos, sacrificó hecatombes de asnos lo que lo identifica con el «Niño Horus», cuya victoria sobre su enemigo Set celebraban anualmente los egipcios arrojando onagros por un precipicio (Plutarco: sobre Isis y Osiris ). Horus vengaba el asesinato de su padre Osiris por Set. Osiris era el rey sagrado, amado por Isis o Lat, la triple diosa Luna, y a quien su sucesor sacrificaba en el solsticio estival y en el solsticio invernal y del que el propio Horus era la reencarnación. El mito de la persecución de Leto por Pitón es análogo al de la persecución de Isis por Set (durante los setenta y dos días más calurosos del año). Además, Pitón se identifica con Tifón, el Set griego en el Himno homérico a Apolo y por el escoliasta sobre Apolonio de Rodas. El Apolo Hiperbóreo es, en realidad, un Horus griego.)

La Madre Tierra informó de ese ultraje a Zeus, quien ordenó a Apolo que fuese a Tempe para purificarse, y además instituyó los Juegos Píticos en honor de Pitón, los cuales debía presidir como penitencia.

En su regreso a Grecia, Apolo, fue en busca de Pan, el dios arcadio de patas de cabra y, luego de engañarlo para que le revelara el arte de la profecía, se apoderó del Oráculo de Delfos y sujetó a su servicio a la sacerdotisa Pitonisa.

Al enterarse de ello Leto se dirigió a Delfos junto a Artemis, en el camino se desvió para realizar un rito en una cueva sagrada. El gigante Ticio interrumpió sus devociones y trató de violarla, Apolo y Ártemis, al oír gritos, corrieron y mataron al gigante. Zeus, el padre del gigante, no perdonó el acto y envió al Tártaro en donde atormentaron a Ticio extendiéndolo con los brazos y las piernas clavados a la tierra y dos buitres le comían el hígado, que al día siguiente recuperaba para que el hecho se repitiera indefinidamente.


Apolo escapaba siempre al matrimonio, pese a ello embarazó a muchas ninfas y mujeres mortales, entre ellas Ftia, con quien engendró a Doro y sus hermanos; la musa Talía, con quien engendró a los Coribantes; Corónide, con quien engendró a Asclepio; Aria, con quien engendró a Mileto; y Cirene, con quien engendró a Aristeo. También sedujo a la ninfa Dríope, que guardaba los rebaños de su padre en el monte Eta en compañía de sus amigas las Hamadríades. Para ello Apolo se transformó en una tortuga, con la que jugaron todas ellas, y cuando Dríope la puso en su pecho se convirtió en una serpiente que hizo huir asustadas a las Hamadríades, y entonces embarazó a Dríope. Ésta le dio a Anfiso, quien fundó la ciudad de Eta y construyó un templo a su padre; allí actuó Dríope como sacerdotisa hasta que un día las Hamadríades la robaron y dejaron un álamo en su lugar.

Apolo logró la ira de Zeus en otra ocasión después de la famosa conspiración para destronarlo. Ello sucedió cuando su hijo Asclepio, el médico, incurrió en la osadía de resucitar a un muerto y robar con ello un súbdito a Hades, quien, por ello, presentó su queja en el Olimpo. Zeus mató a Asclepio con un rayo y Apolo, en venganza, mató a los Cíclopes. Zeus se enfureció por éste hecho y habría desterrado a Apolo al Tártaro
para siempre si Leto no le hubiera suplicado perdón. La sentencia se redujo a un año de trabajos forzados. Obedeciendo el consejo de Leto, Apolo cumplió la sentencia humildemente.

Habiendo aprendido su lección, en adelante predicó la moderación en todas las cosas; las frases: «Conócete a ti mismo» y «Nada en demasía», que forjo en la entrada de su templo en Delfos estaban constantemente en sus labios.

Dicen que Hermes engedró a Pan con Dríope, o con la ninfa Énoe o con Penélope, esposa de Odiseo, a la que visitó en la forma de un carnero; o con la cabra Amaltea. Pan era muy feo al nacer, tenía cuernos, barba, cola y patas de cabra, y su madre huyó de él horrorizada al verlo. Volver

Naturaleza de Pan: Pan vivía en Arcadia, donde cuidaba los rebaños y colmenas, y se lo sabía como un alegre organizador de orgías junto a las ninfas montañesas. Era tranquilo y holgazán, dormía largas siestas y se vengaba de quienes le perturbaban lanzando un fuerte y penetrante grito desde los bosques. (Pan, cuyo nombre se deriva habitualmente de paein, «pastar», representa al «demonio» o el «hombre derecho» del culto de la fertilidad arcadio, que se parecía mucho al culto de las brujas del noroeste de Europa. Este hombre, vestido con piel de cabra, era el amante elegido de las Ménades durante sus orgías de ebriedad en las altas montañas, y más pronto o más tarde pagaba su privilegio con la muerte.)

Pan sedujo a muchas ninfas, entre ellas a Eco, quien le dio a Iinge y Eufema, nodriza de las Musas, quien le dio poto, el Arquero del Zodíaco. También fanfarroneaba respecto a que había poseído a todas las Ménades borrachas de Dioniso. En una ocasión trató de violar Pitis, quien se le escapó metamorfoseándose en un abeto, una rama del cual llevó desde entonces como guirnalda. También acosó a la casta Siringe hasta el río Ladon, donde ella se transformó en una caña; como no podía distinguirla de las demás, tomó varias cañas e hizo una siringa.

Su mayor amorío fue la seducción de Selene, la cual logró seducirla disfrazado con vellones blancos bien lavados. Sin darse cuenta de quién era, Selene accedió en cabalgar en su espalda y le dejó hacer lo que quiso
con ella.

Pan es el único dios que ha muerto en nuestra época. La noticia de su muerte la dio un marinero de un barco que iba a Italia pasando por la isla de Paxi. El marinero insistió que una voz divina le dijo a través del mar: «¿Estás ahí, Tamo? (nombre del marinero) Cuando llegues a Palodes cuida de anunciar que el gran dios Pan ha muerto». Volver

Naturaleza de Atenea:Atenea fue la primera en instruir a los hombres sobre la ciencia de los números y todas las artes femeninas, la cocina, el tejido y el hilado. Aunque es una diosa de la guerra, no le agrada la batalla, sino más bien la resolución de las disputas y la defensa de la ley.
No lleva armas en tiempo de paz y, si alguna vez las necesita, se las pide a Zeus. Su misericordia es grande: cuando los votos de los jueces se igualan, siempre da el voto decisivo en favor de la absolución del acusado. Sin embargo, una vez que interviene en la batalla nunca es derrotada, ni siquiera cuando lucha contra Ares mismo, pues domina mejor que él la táctica y la estrategia.

Atenea rechazaba siempre todos los requerimientos amorosos. En una ocasión, durante la guerra de Troya, como no quería pedir a Zeus que le prestase sus armas porque éste se había declarado neutral, pidió a Hefesto que le hiciera un equipo especial para ella. Hefesto le dijo que lo haría por amor; cuando, sin sospechar el significado de esas palabras, Atenea entró en la fragua para ver cómo el dios golpeaba el metal candente, Hefesto de pronto se dio media vuelta y trató de violarla.

Ësta fue una treta de Posidón. Posidón le había informado a Hefesto de que Atenea se dirigía a su fragua, con el consentimiento de Zeus, llevada por la esperanza de que le hiciese el amor violentamente. Al apartarse Atenea precipitadamente, Hefesto eyaculó contra su muslo, un poco por encima de la rodilla. Ella se limpió el semen con un puñado de lana, que luego arrojó con asco; éste cayó al suelo en las cercanías de Atenas y fertilizó accidentalmente a la Madre Tierra que estaba allí de visita. Asqueada ante la idea de dar a luz un hijo que Hefesto había tratado de engendrar con Atenea, la Madre Tierra declaró que no aceptaría responsabilidad alguna de su crianza. (Los atenienses hicieron de la virginidad de su diosa un símbolo de la invencibilidad de la ciudad y, por lo tanto, desfiguraron los mitos primitivos sobre su violación por Posidón y Bóreas y negaron que Erictonio, Apolo y Licno («lámpara») fueran sus hijos tenidos con Hefesto. Derivaban el nombre de Erictonio de erion, «lana» o de «eris», «lucha», y chthónos, «tierra», e inventaron el mito de su nacimiento para explicar la presencia en las pinturas arcaicas de un niño-serpiente que atisba desde la égida de la diosa).

Entonces, y su pesar, Atenea se hizo cargo de la criatura cuando nació, le llamó Erictonio y, como no quería que Posidón se riese del buen éxito de su burla, lo ocultó en un cesto sagrado que entregó a Agaluro, la hija mayor del rey ateniense Cécrope, con la orden de guardarlo cuidadosamente.

Cécrope vivía con su esposa y sus tres hijas, Aglauro, Herse y Pándroso, en una casa de tres habitaciones en la Acrópolis. Un anochecer Hermes sobornó a Aglauro para que le diera acceso a Herse, la más joven de las tres, de la que se había enamorado locamente. Aglauro se quedó con el oro de Hermes, pero nada hizo para ganarlo, porque Atenea hizo que sintiera celos de la buena suerte de Herse; en consecuencia, Hermes se introdujo airadamente en la casa, convirtió a Aglauro en piedra e hizo lo que deseaba con Herse. Después de haberle dado Herse dos hijos a Hermes, Céfalo, y Cerice, el primer heraldo de los Misterios Eleusinos, ella, Pándroso y su madre Agraulo sintieron la curiosidad de observar debajo de la tapa del cesto que había llevado Aglauro. Al ver un niño con cola de serpiente en vez de piernas, descargaron gritos de terror y se precipitaron desde lo alto de la Acrópolis.

Cuando se enteró Atenea se afligió de tal modo que dejó caer la enorme roca que había estado transportando a la Acrópolis como fortificación adicional y se convirtió en el monte Licabeto. Erictonio se refugió en la égida de Atenea, donde ella le crió tiernamente, por ello algunos la tomaron equivocadamente por su madre. Más tarde llegó a ser rey de Atenas. Volver

Naturaleza de Dioniso: Hera ordenó a los Titanes que se apoderaran del hijo recién nacido de Zeus, Dioniso, un niño cornudo coronado con serpientes. Los Titanes lo tomaron y lo desmenuzaron. Hirvieron los pedazos de él en una caldera, mientras un granado brotaba de la tierra donde su sangre había caído; pero, luego, fue salvado y reconstruido por su abuela Rea y volvió a la vida. Perséfone, a quien Zeus había confiado su cuidado, lo llevó al rey Atamante de Orcómenos y su esposa Ino, a quienes persuadió para que criasen al niño en las habitaciones de las mujeres, disfrazada de niña. (Que fuera criado como una niña, como lo fue también Aquiles, recuerda la costumbre cretense de mantener a los niños en la “oscuridad”, es decir, en las habitaciones de las mujeres, hasta la pubertad.) Pero no se podía engañar a Hera, quien castigó al matrimonio real con la locura, de modo que Atamante mató a su hijo Learco confundiéndolo con un ciervo.

Luego, por orden de Zeus todopoderoso, Hermes transformó a Dioniso en un chivo o un carnero y lo regaló a las Ninfas Macris, Nisa, Erato, Bromia y Bacque, del monte Nisa. Ellas asistieron a Dioniso en una cueva, lo mimaron y lo alimentaron con miel, favor por el cual Zeus colocó luego sus imágenes entre las estrellas con el nombres de las Híades. Fue en el monte Misa donde Dioniso inventó el vino. ( El vino no fue inventado por los griegos: parece haber sido importado por primera vez en cántaros desde Creta. Se daban uvas silvestres en la costa meridional del Mar Negro, desde donde su cultivo se extendió a Libia, por Palestina, y así hasta Creta; a la India por Persia; y a la Bretaña de la Edad de Bronce por la Ruta del Ámbar. Las orgías de vino del Asia Menor y la Palestina eran la Fiesta de los Tabernáculos cananea. El triunfo de Dioniso consistió en que el vino sustituyó en todas partes a las otras bebidas alcohólicas.)

Cuando Dionisio llegó a su edad viril, Hera lo reconoció como hijo de Zeus, a pesar de que era afeminado por su educación entre ninfas, y lo enloqueció también. Fue por ello que salió a recorrer el mundo entero acompañado por su preceptor Sueno y un ejército salvaje de sátiros cuyas armas era un cayados con hiedra enroscada y con una pina en la punta, llamada thyrsus, espadas, serpientes y bramaderas (madera con los bordes dentados,atada a una cuerda,que se hacía girar) que infundían terror. Navegó rumbo a Egipto, llevando consigo el vino, Frente al Delta del Nilo vivían ciertas reinas amazonas a las que Dioniso invitó a marchar con él contra los Titanes y restablecer al rey Amón en el reino del que había sido expulsado. El triunfo de Dioniso sobre los Titanes y la restauración del rey Amón fue la primera de sus muchas victorias militares.

Luego se dirigió hacia la India. Cuando llegó al Eufrates se le opuso el rey de Damasco, al que desolló vivo, pero construyó un puente sobre el río con hiedra y vid; después de lo cual un tigre, enviado por su padre Zeus, le ayudó a cruzar el río Tigris. Llegó a la India después de encontrar mucha resistencia en el camino, y conquistó todo el país, al que enseñó el arte de la vinicultura, dotándolo además de leyes y fundando grandes ciudades.

Luego Dioniso volvió a Europa donde su abuela Rea le purificó de los muchos asesinatos que había cometido durante su locura y le inició en sus misterios. Luego Dioniso se dirigió a su amada Beoda, donde visitó Tebas e invitó a las mujeres a que formaran parte de sus orgías en el monte Citerón. Como al rey de Tebas, le desagradaba el aspecto disoluto de Dioniso, lo arrestó, a él y a todas sus Ménades, pero luego enloqueció y en vez de encadenar a Dioniso encadenó a un toro. Las Ménades volvieron a escapar y se dirigieron furiosas a la montaña, donde despedazaron a los terneros. El rey de Tebas, Penteo trató de contenerlas, pero inflamadas por el vino y el éxtasis religioso le arrancaron un miembros tras otro. Su madre Agave encabezó el tumulto y fue ella quien le arrancó la cabeza.

En Orcómenos las tres hijas de Minia, se negaron a participar en las orgías de Dioniso, que se les apareció en la forma de una joven mujer. Luego fue cambiando de formas y se transformó sucesivamente en un león, un toro, y una pantera, hasta que las enloqueció. Leucipe, una de las hijas de Minia, ofreció a su propio hijo Hípaso como sacrificio y las tres hermanas, después de despedazarlo y devorarlo, recorrieron frenéticamente las montañas, hasta que por fin Hermes las transformó en
Aves. En Orcómenos se purga anualmente el asesinato de Hípaso en una fiesta llamada Agrionia (provocación al salvajismo) en la que las mujeres devotas simulan que buscan a Dioniso y luego, admitiendo en que debe estar ausente con las Musas, se sientan en círculo y proponen adivinanzas, hasta que el sacerdote de Dioniso sale corriendo de su templo con una espada y mata a la primera que alcanza.

En Naxos Dioniso encontró a la bella Ariadna, a quien había abandonado Teseo, y se casó con ella. Ariadna tuvo con él seis hijos por lo que más tarde Dioniso puso su diadema nupcial entre las estrellas.

Fue en Naxos donde Perseo aplacó a Dioniso construyendo un templo en su honor. Finalmente, después de establecer su culto en todo el mundo, Dioniso subió al Cielo y ahora se sienta a la derecha de Zeus como uno de los Doce Grandes. (Dioniso nunca dejó realmente de ser un semidiós, y se seguía mostrando la tumba de su resurrección anual en Delfos , donde los sacerdotes consideraban a Apolo como su parte inmortal. La fábula de su renacimiento del muslo de Zeus, así como el dios de los Vientos hitita había nacido del de Kumarbi, quien repudia su carácter matriarcal original. El renacimiento ritual de un hombre era una conocida ceremonia de adopción judía tomada de los hititas.) Volver

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