Resonancia Mórfica o Campos -M



 

 

 

 

 

 

 

Resonancia Mórfica - Campos-M
En la web de Facundo

Primeras Investigaciones
Inconsciente Colectivo y Campos - M

 

Bibliografía Consultada:
Sheldrake Rupert: La Hipótesis de la Causación Formativa. Editorial Kairós, 1989.
Sheldrake Rupert: Resonancia Mórfica y Hábitos en la Naturaleza. Editorial Kairós, 1996
Schelling Friedrich: La Relación del Arte con la Naturaleza. Editorial Sarpe, Madrid 1993
Jung Carl: Arquetipos e inconsciente colectivo, Editorial Paidós 2001
Michel Talbot: Más Alla de la Física Cuántica. Ed Gedisa. 2000
David Bohm: La Totalidad y el Orden Implicado. Paidós 2001

Primeras Investigaciones:
Alrededor de 1880, Butler sostenía que el concepto de vida implicaba una memoria inconsciente inherente a la misma. Los instintos y hábitos que despliegan los animales, como se desarrollan los embriones, etc. reflejan, según afirmaba Butler, un principio de “memoria inherente a la vida”. Fue a partir de ello que sostuvo la hipótesis de que debía existir una memoria inherente a los átomos y las moléculas.. Cincuenta años después, dos embriólogos, Alexander Gurwitsch y Paul Weiss, proponían, cada uno por su cuenta, sus sendas teorías sobre los campos morfológicos. Sin embargo, nunca supieron explicar cómo funcionaban los campos morfogenéticos y ambas teorías se perdieron como un suceso sin relevancia en los anales de biología.

No fue un biólogo sino un psicólogo, William McDougall, de la Universidad de Harvard, quien entre los años 1920 y 1930 comenzó a realizar un estudio sobre la conducta basado en el comportamiento de unas ratas, Fue McDougall quien encontró la punta del ovillo para desmarañar la compleja y extraña teoría de los campos morfogénicos. McDougall desarrolló dichos experimentos durante un período de catorce años. Su idea original era someter una hipótesis según la cual, las características y conductas adquiridas pueden transmitirse genéticamente. Hipótesis ésta que había sido sugerida por Jean Lamark.

Para realizar su experimento el psicólogo diseñó laberintos de agua en forma de letra T. En algunos extremos del laberinto instaló luces y en otros, para que permanecieran oscuros, un cobertura opaca. Luego a los sectores iluminados lo electrificó, pensando que las ratas naturalmente se inclinaría por atravesar las pasarelas iluminadas. Tenía como premisa también establecer cuántas veces necesitaría repetir la prueba una rata para aprender que sólo las pasarelas a oscuras le ofrecerían una salida sin peligro.

Gran asombro se llevó Williams McDougall cuando comenzó a descubrir que las generaciones posteriores de ratas completaban el laberinto con más premura que las generaciones anteriores. En primer momento pensó en corroborar y la hipótesis y determinar si este aumento en el aprendizaje de las ratas era codificado en los genes de ellas. Para ello hizo reproducirse sólo a las ratas más lentas de cada generación, pero mayor sorpresa obtuvo al ver que el aumento de aprendizaje persistió y se acrecentó, a tal extremo, que las ratas de su vigésima segunda generación ya descifraban el laberinto con una rapidez asombrosa.

En virtud de lo hallado en sus investigaciones, McDougall estableció que el mejoramiento parecía manifestarse en la especie general de las ratas, contradiciendo el concepto que había manifestado Lamark, de que el principio de trasmisión de conducta adquirida era transmitido genéticamente. Gran revuelo y escepticismo causó estos experimentos en psicólogos y biólogos que se negaron a dar crédito a éste experimento. Uno de los escépticos fue A. Crew, quien se propuso refutar los resultados de dicho experimento, pero para sorpresa de Crew, las ratas que él utilizó para comprobar la experimentación, del otro extremo del planeta –Escocia-, ya poseían la información de cómo resolver el laberinto. El conocimiento de las ratas utilizadas por Crew arrancaba del mismo punto donde habían concluidos los experimentos desarrollados por McDougall.

Todo quedó en un punto desconcertante, un grupo de zoólogos había también advertido que conductas de caza desarrolladas por unas leonas, las cuales habían sido altamente efectivas eran, en un punto adoptadas por otras leonas en otro extremo del territorio sin poseer entre las manadas ningún contacto social ni genético.

No fue hasta que Rupert Sheldrake - doctor en Ciencias Naturales y Bioquímica de Cambridge, también doctor en Filosofía y Psicología de Harvard e investigador de la Royal Society y del Clare College- el que terminó de desmarañar el ovillo, al afirmar que son los campos morfogenéticos quienes gobiernan no sólo la estructura de los organismos vivos, sino también su conducta. Sheldrake afirma que los hábitos y la conducta que cualquier especie tuvo en el pasado se acumulan y, por obra de un proceso que él llama “Resonancia Mórfica” la cual afecta la conducta y los hábitos de las especies que viven hoy. Ello explica el por que de la conducta de las ratas de McDougall y Crew como así también el fenómeno observado en los leones.

Rupert Sheldrake
Doctor en Ciencias Naturales y Bioquímica de Cambridge, Doctor en Filosofía y Psicología de Harvard e investigador de la Royal Society y del Clare College

Sheldrake comienza a demostrar su teoría de «Resonancia Mórfica» a través de uno de sus más destacados trabajos: “La hipótesis de Causación Formativa” donde parte del problema de la “forma biológica”. En él expone el debate biológico de cómo se forman y desarrollan los organismos vivos. Para arribar a su teoría de Causación Formativa, Sheldrake, realiza una extensa narración histórica que inicia con la teoría mecanicista del siglo XVII, las cuales para explicar las formas biológicas usaba un discurso elemental en donde según ellos, las formas de un roble –por ejemplo- estaban contenidas en su semilla, dentro de cada semilla había un roble en miniatura que se agrandaba según el roble crecía. La teoría mecanicista era aceptaba de manera amplia, pero no daba respuesta a ¿De dónde proviene la forma?. No era un tema nuevo, para nada, Platón ya discutía con sus discípulos respecto a ello: “¿Todos los gatos son iguales?” "No". Seguro que uno ha observado miles de gatos diferentes desde que uno sabe que es un gato, o mejor dicho desde que uno posee el «conocimiento» de lo que es un gato.

Pero para Platón hay algo que todos los gatos tienen en común, algo que hace que nunca tengamos dudas para distinguir un gato de cualquier otro animal. «Un Molde de Gato». El gato que pertenece al mundo de los sentidos, o sea el que podemos oír, sentir, tocar, etc. es el gato que cambia, «el orden explicado». Puede ser angora o siamés, viejo o joven, flaco o gordo, etc. Pero el «Molde de Gato», el que pertenece al mundo del «conocimiento», el que adquirimos por comprensión y libertad, es el que nos permite distinguir lo que “es un gato”, de cualquier otro animal, es eterno e inmutable. Nunca va a cambiar, siempre que veamos un gato sabremos que es un gato. Los platónicos, entonces, decían que la forma proviene del arquetipo: si hay un gato, entonces hay una forma arquetípica de gato, y todos los gatos reales son simplemente reflejos de este arquetipo, expresión -Arquetipo- ampliamente desarrollada por Carl Jung. Este concepto de arquetipo está más allá del espacio y del tiempo, no hay necesidad de incorporarlo a la forma física.

Luego Shaldrake también trae a los aristotélicos, quienes sostenían que todas las especies tienen su propio tipo de alma, y que ella es la forma del cuerpo. “El cuerpo está en el alma, no el alma en el cuerpo”... “El alma es la forma del cuerpo, está alrededor del cuerpo y contiene el objetivo de desarrollarse” los aristotélicos lo denominan «Entelequia».. “Un alma de roble contiene al eventual roble”. Ambas teorías, la platónica y la aristotélica contradicen el punto de vista mecanicista que niega el animismo en todas sus formas y de cualquier principio no material.

La idea de los mecanicistas lograría tomar mejor forma luego de que Weissman plantea la idea del “plasma germinal” Weissman establece “determinantes”, que supuestamente hacen crecer al organismo dentro de un embrión. La teoría de Weissman es la antecesora de la actual idea de programación genética, la cual constituye, para Sheldrake, un resurgimiento del preformacionismo mecanicista bajo un disfraz moderno. Sheldrake comenta: Se supone que el programa genético es idéntico al ADN, el compuesto químico genético. La información genética está codificada en el ADN y este código forma el programa genético. Pero un salto tal requiere proyectar sobre el ADN propiedades que realmente no posee. Sabemos lo que hace el ADN: codifica las proteínas; codifica la secuencia de aminoácidos que forman las proteínas. No obstante, existe una gran diferencia entre codificar la estructura de una proteína –un constituyente químico del organismo– y programar el desarrollo de un organismo entero”. .....” Es la diferencia entre fabricar ladrillos y construir una casa con esos ladrillos. Necesitas los ladrillos para construir la casa. Si tienes ladrillos defectuosos, la casa será defectuosa. Pero el plano de la casa no está contenido en los ladrillos, o en el mallado de alambre, o en las vigas, o el cemento”.....” Análogamente, el ADN sólo codifica los materiales a partir de los cuales el cuerpo es construido: las enzimas, las proteínas estructurales, etcétera. No hay evidencia de que también codifique el plano, la forma, la morfología del cuerpo”....” La forma de los brazos y las piernas es diferente; es obvio que tienen una forma diferente entre sí. Sin embargo, los compuestos químicos de los brazos y las piernas son idénticos”. Por tanto, el ADN solo no puede explicar las formas; se necesita algo más para explicarlo.

Sheldrake considera que comprobaciones, como la efectuada por McDougall, sugieren una explicación mas compleja. Desde su punto de vista, cada especie tiene su propio Campo Mórfico, el cual, como los campos de resonancia que sostiene la física cuántica, es una estructura intangible espacial y real. El Campo-M de la rata, posee codificado holográficamente toda la estructura, la forma y el comportamiento que advertimos en las ratas. El embrión de una rata en desarrollo sintoniza la resonancia del campo-M de su especie, compartiéndolo. Esos campos no son estables o estáticos, sino que permiten mutar en conductas nuevas y benéficas -como en el caso de los leones o el de las ratas que aprenden a nadar en un laberinto-. Al morir un individuo, en vez de perderse la conducta aprendida, y en vez de ser la conducta innata el mero resultado de una mutación genética aleatoria y espontánea, la conducta habitual y las fuerzas aleatorias e innovadoras de la naturaleza trabajarían juntas en equilibrio dinámico. Sin dudas éstas afirmaciones conllevan múltiples interrogantes: De ser así el campo mórfico humano obtendría valiosa información no sólo de su entorno sino de la experiencia vivida por sus semejantes, de los conocimientos adquiridos, sin embargo hasta donde conocemos esto no sucede. Por otro lado, el hecho de que los niños posean habilidades innatas para el uso de las nuevas tecnologías podría de alguna manera confirmar la teoría de Sheldrake. Más adelante y luego de abordar en su totalidad la teoría de Resonancia Mórfica y Campos-M daremos nuestro punto de vista acerca de éstos interrogantes.

Campos Mórficos:

Podríamos considerar que el concepto de morfogénesis parte de una concepción holística. La cosmovisión holística sostiene que materia y espíritu forman parte de una misma realidad y funcionan bajo leyes de sincronicidad, en donde el uno y el todo se integran. Respecto a ello el físico David Bohm, en sus estudios sobre “orden implicado”, sostiene que al observación las correlaciones entre las partículas subatómicas indican que estamos cerca de un nuevo concepto del orden, un concepto holístico en el cual el universo ya no debe ser entendido como un orden material, sino como un holograma multidimensional.

Un holograma es una fotografía tridimensional elaborada a través de un láser. Para causar un holograma primero se proyecta un haz de láser hacia un objeto, esa proyección es un torbellino carente de significado para que logremos un registro de algo es menester luego hacer rebotar un segundo haz láser en el reflejo de la luz del primero y la imagen reaparecerá en toda su plenitud en forma original y tridimensional. Lo que se registra es el patrón de interferencia creado por los dos haces de luz. Un holograma posee, por tanto, sustanciales diferencias respecto a una fotografía convencional. Si cortáramos una fotografía convencional en partes, cada una de ellas contendrá sólo la imagen contenida en el trozo. Ello es así porque, ya sea en el trozo o cada sección mínima de la fotografía, ésta contiene nada más que un solo bit de información de la imagen entera. A diferencia de ello, si cortamos un holograma por partes y proyectamos el segundo haz láser en esa sección se evidenciará que cada parte igual contiene la imagen completa del holograma original ya que contiene no sólo su propio bit de información sino la información del resto de la imagen. O sea que cada bit de información interpenetra en todos las demás. Lo que pretende informarnos David Bohm es que el universo es un gigantesco holograma multidimensional, similar a un orden holográfico en donde el tiempo y el espacio ya no serían considerados fundamentales. Éste mundo, subyacente al universo material (orden explicado), es lo que Bohm llamó “Orden Implicado”.

La analogía del holograma es la que se vale Sheldrake para comenzar explicar el carácter holístico del los campos mórficos: “Cada especie tiene sus propios campos, y en el interior de cada organismo existen campos dentro de campos”. Todo organismo vivo que crece está modulado por campos que están tanto dentro como alrededor de ellos y contienen toda la información necesaria para la forma de dicho organismo, contiene el “molde”. Si podáramos un planta adecuadamente en pequeños vástagos, cada uno de ellos, tratado convenientemente, puede crecer como una nueva planta, o sea de un diminuto fragmento, se puede obtener una totalidad.

Cada fragmento posee una información, esa información conforma un “campo”. Esos campos poseen una especie de memoria inherente que se deriva de formas previas de un tipo similar, con una conexión entre campos similares, mediante un proceso llamado “Resonancia Mórfica”. La estructura de los campos poseen una memoria acumulativa, basada en lo que le ha ocurrido a la especie en el pasado.

Sheldrake considera, entonces que cada especie tiene su propio campo-M, el cual, tal como el “orden implicado” de que se habla en física, es una estructura intangible pero espacial y real. El campo-M de las ratas tendría codificado en su interior toda la estructura y el comportamiento que actualmente advertimos en las ratas. Si es así un embrión de una rata en desarrollo sintonizaría la resonancia del campo-M de su especie, compartiéndolo. Esos campos no son estables o estáticos, sino que pueden permitir un cambio de conducta nueva y benéfica -como la de las ratas que formaron parte de los experimentos de McDougall y Crew-. La información de la conducta aprendida, en vez de perderse al morir un miembro, es trasmutada a su especie.

Sheldrake no niega en absoluto la herencia genética basada en el ADN El ADN permite construir los bloques constructivos químicos, pero los hábitos, la conducta y las formas biológicas se hallan influenciadas por la resonancia mórfica. La herencia tendría así dos aspectos importantes: la herencia genética que da cuenta de la herencia de las proteínas mediante el control de la síntesis proteica por parte del ADN; y una herencia basada en los campos y la resonancia mórfica, que es no es genética y que se hereda directamente de los miembros pasados de la especie.

Continuaremos ampliando éste Artículo durante las próximas semanas......

Arquetipos, Inconsciente Colectivo y Campos - M: Próximamente...

Visualización y Resonancia Mórfica: ¿Comunicación Ancestral?: Próximamente.....

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Enlaces Externos Respecto al Artículo:
Los que Opinan a Favor de ésta Teoría:
http://www.calidadevida.com.ar/inteligencia_emocional_csrmg.htm
http://www.espinoso.org/biblioteca/camposmorfogeneticos.htm

http://www.homeopatia.ws/La_Nueva_%20Biologia_y_la_Homeopatia.htm
http://www.fortunecity.es/pequecity/pajarito/8/Resonancia.htm
http://www.ebarrios.com/EB/camposmorficos1.htm

Los Que Desacreditan la Misma:
http://piramidescerebro.blogspot.com/2005/10/pseudociencias-en-el-pas-semanal.html

 

 

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