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Mitología Griega - Sagas Mitológicas
De los mitos iniciales surgieron las sagas mitológicas que cuentan las epopeyas y las tragedias sobre los héroes. Los grandes héroes suelen ser hijos de un dios y una mortal (Hércules, Perseo...), y otros eran hijos de simples mortales (Odiseo, Edipo...). Hay héroes que limpian el mundo de monstruos como Hércules o Jasón. Otros son héroes guerreros como Aquiles. Pero siempre se distinguen por ser valerosos y que llevan a cabo fantásticas historias imposibles para los humanos, como viajes increíbles o la bajada al mundo de los muertos, por todo lo cual a veces consiguen la inmortalidad o la gloria eterna. El ciclo Troyano: un conjunto de mitos relativos a la Guerra de Troya, el más conocido es "La Ilíada" que escrito por Homero y cuenta un episodio de la larga Guerra de Troya. La historia de Troya es una mezcla de realidad con una leyenda mitológica. Porque la Guerra de Troya realmente existió, pero no existen documentos sobre los motivos y las razones reales de tal guerra. Todo lo referente a ésta guerra se encuentra narrada en forma de Sagas y Leyendas, lo que pone en duda sus hechos. A mediados de los años 1300 a. C., Troya, era una floreciente ciudad de Asia Menor, en la actual Turquía, En la historia real Troya fue arrasada por un grupo de pueblos procedentes de Grecia. La causa real del ataque griego a Troya parece ser el hecho de que Troya hiciese pagar peaje a los barcos que se dirigían a los reinos que bordeaban el actual Mar Negro, por lo que los griegos se aliaron para suprimir tal impuesto. La causa mítica de la guerra hay que buscarla en el episodio del juicio de Paris: Se comenta que Troya fue fundada por el príncipe Escamandro, el cual dispuso fundar una colonia en algún lugar fértil, con un grupo de gente embarcó hacia el este desde Creta. Un oráculo le había ordenado instalarse en un lugar en donde los enemigos nacidos de la tierra desarmaran a sus hombres al caer la noche. Atracó en la costa de Frigia, y acampo al lado de un río al que puso su propio nombre, Escamandro. A la mañana siguiente, cuando se despertaron, vieron que una turba de ratas hambrientas había roído las cuerdas de sus arcos, las correas de cuero de sus escudos y todas las partes comestibles de sus armaduras. Por hecho, éstos debían de ser los enemigos nacidos de la tierra de los que hablaba el oráculo. Escamandro no había decidido cuál era el mejor lugar para fundar su colonia. Entonces alguien propuso enviar a la llanura una vaca moteada para ver dónde se acomodaba para mascar. La vaca eligió una colina y Escamandro fijó allí los límites de Troya. Un
rey troyano llamado Laomedonte consiguió la ayuda de dos importantes
dioses, Posidón y Apolo. Éstos se había rebelado
contra Zeus todopoderoso, líder de los dioses del Olimpo, quien
les había sentenciado a ser esclavos de Laomedonte durante
todo un año. Posidón construyó la muralla bajo
las órdenes del rey, mientras que Apolo tocaba el arpa y cuidaba
de los rebaños. Laomedonte prometió pagarles un buen sueldo a Apolo, Poseidón y Éaco por su trabajo, pero como era muy avaro, los echó con las manos vacías. Apolo, disgustado, envenenó los rebaños troyanos con raíces ponzoñosas y Posidón se vengó enviándoles un monstruo marino cubierto de escamas para que se tragara vivo a cualquier troyano que se cruzara por su camino. Cuando los troyanos culparon a Laomedonte por sus desgracias, éste consultó el oráculo de Delfos. Pittia le dijo que el monstruo no se marcharía hasta que se hubiera comido a su hija Hésione. Entonces el rey la ató desnuda a una roca. Sin embargo, en aquel preciso momento, pasaba Heracles, el héroe, camino de una de sus tareas y se apiadó de Hésione. Prometió destruir al monstruo si Leomedonte le daba permiso para casarse con ella y, además, le entregaba dos maravillosos caballos blancos como la nieve. Leomedonte aceptó. En consecuencia, Heracles le partió el cráneo al monstruo con un golpe de su garrote de olivo y rescató a Hésione. Laomedonte, avaro como siempre, engañó a Heracles no sólo negándole a Hésione, sino también los caballos. Heracles se marchó detractándole y regresó, al poco tiempo, al mando de una escuadra que había tomado prestada del hijo de Eaco, Tomó Troya por sorpresa, vencieron a Laomedonte, mataron a todos sus hijos (excepto el más joven, cuyo nombre era Príamo) y se llevaron a Hésione. Príamo fue investido como rey de Troya y organizó un consejo para decidir la mejor manera de recuperar a Hésione. El consejo sugirió que primero debían solicitarla de forma educada para que se la entregasen. De acuerdo a ello visitaron Salamina, donde les dijeron que vivía. Se les recordó que, previamente, Laomedonte había prometido Hésione a Heracles, pero que le engañó; que Heracles volvió, saqueó Troya, se llevó a la princesa y la entregó en matrimonio a su amigo Telamón; que el padre de Telamón, Éaco, también fue engañado por Laomedonte; y, finalmente, que Hésione le dio a Telamón un hijo llamado Teucro el arquero y que no quería irse de Salamina. Príamo se fastidió al oír la información y cuando su hijo Paris se marchó con la reina Helena de Esparta y se la llevó a Troya, también se negó a devolverla. Esta decisión fue la que provocó la larga y desastrosa guerra de Troya.
Paris era el hijo de Príamo y de la reina Hécuba, quien
había soñado, antes del nacimiento de Priamo, que en
lugar de un niño iba a dar a luz a un haz de leña encendido
del que saldrían incontables serpientes. Príamo le preguntó
a Calcante, el profeta de Apolo, qué significaba el sueño.
Este respondió: Paris creció alto, atractivo, fuerte e inteligente. Un día Zeus lo eligió para que presidiera un concurso de belleza al cual él prefería no ir. En él la diosa de la discordia, llamada Eris, no fue invitada a una famosa boda (Nereida Tetis con el rey Peleo) a la asistieron el resto de dioses y diosas. Eris llena de rencor lanzó una manzana de oro a los invitados después de haberle escrito en la piel: «¡Para la más bella!». Le habrían llevado la manzana a Tetis, ya que era la novia, pero tuvieron miedo de ofender a las tres diosas más importantes allí presentes: Hera, la esposa de Zeus; Atenea, hija de Zeus, diosa de la sabiduría y de la guerra; y Afrodita, diosa del amor. Cada una de ellas creía ser la más hermosa, y comenzaron a pelearse por la manzana, tal como Eris había planeado. Zeus, para conseguir la paz, organizó un concurso de belleza y para ello decidió elegir un juez justo: Paris —Tres diosas —anunció Zeus a Paris— vendrán a visitarte aquí, en el monte Ida, y las órdenes de Zeus todopoderoso son que tú deberás premiar con esta manzana a la más bella. Por supuesto, todas ellas se conformarán con tu decisión. Las
diosas vinieron juntas, y cada una reveló sus bellezas; pero
también cada una, al llegar su turno, le ofreció un
soborno. Hera se comprometió a nombrarle emperador de Asia.
Atenea a convertirle en el hombre más sabio y más victorioso
en todas las batallas. Pero Afrodita se acercó cautelosamente
y le dijo: Excitado por el relato de Afrodita Paris le dio a ella la manzana, mientras que Hera y Atenea se marcharon enfurecidas, planificando la destrucción de toda la raza troyana. Príamo
preparaba una flota para navegar hacia Salamina y rescatar a Hésione,
Paris se ofreció para tomar el mando, y añadió: Fue
entonces cuando Menelao, rey de Esparta, visitó Troya y se
hizo amigo de Paris y le invitó a que fuera a Esparta, cosa
que le permitió llevar a cabo su plan fácilmente, Tal
cual lo dijo Afrodita, Helena se enamoró de Paris a primera
vista. Aquella misma noche, Helena y Paris se fugaron tras subir a
bordo la mayoría de los tesoros de palacio que ella había
heredado de su padrastro. Paris robó una gran cantidad de oro
del templo de Apolo como venganza por la profecía hecha por
sus sacerdotes según la cual debería haber sido asesinado
al nacer. Si Hera y Atenea no hubieran estado tan fastidiadas con Paris por haberle dado la manzana a Afrodita, nunca habría comenzado la guerra de Troya. Pero cuando Hera se enteró de que Paris raptaba a Helena mandó a Iris, diosa del arco iris, para que anoticiara de la misma a Menelao. Este se apresuró a marchar de Creta a casa y se quejó ante su hermano Agamenón diciendo: —Ese bribón de Paris vino a Esparta como un invitado y el muy villano se ha fugado con mi esposa Helena. Envidiaba mi buena suerte. Cuento contigo para que recuerdes a todos los pretendientes el juramento que realizaron ante Poseidón. Deben unirse inmediatamente a nosotros en una expedición en contra de Troya.
Agarnenón y Palamedes fueron a visitar a Ulises, rey de Itaca, pero no tenía voluntad para unirse a la expedición. De hecho, cuando le dijeron que llegaban, se puso un birrete redondo de fieltro de profeta y labró un campo con un buey y un burro unidos con un yugo arrojando sal sobre su espalda mientras trabajaba. Hacía esto porque un oráculo le había advertido que, una vez que hubiera abandonado Itaca para ir a Troya a luchar, no volvería hasta después de veinte años, solo y andrajoso. (Labrar con un buey y un burro» era un proverbio que quería decir trabajar verano e invierno, y cada surco sembrado con sal valía por un año perdido). Pero cuando el arado llegó al décimo surco, Palamedes se llevó al hijo de Ulises, Telémaco, de los brazos de Penélope y lo puso delante de los animales, forzando a su padre a detenerlos. Con ello Palamedes profetizó que Telémaco, o «la batalla final», tendría lugar el décimo día. Ulises se comprometió a aportar una pequeña flota, ya que no pudo negarse a ello. En tanto, Calcante, el sacerdote troyano, consultó el oráculo délfico por sugerencia de Príamo, Pitia le ordenó unirse a los griegos y no abandonar su lugar en Troya, pasara lo que pasara. Además profetizó que Troya no podría ser tomada sin la ayuda de un joven héroe llamado Aquiles, hijo del rey Peleo y de la nereida Tetis. Tetis que se había cansado de su marido mortal porque envejecía y se debilitaba y cada día era más aburrido;entonces decidió abandonarlo sin antes hacer invulnerable a su hijo Aquiles sumergiéndolo en el río Estigia tomándolo por un talón; luego de esto, lo llevó a Quirón, el centauro de quien recibió la mejor educación posible: montar caballos, cazar, los secretos de la música, la medicina y la historia. Un Oráculo le había dicho a Tetis que si su hijo iba a Troya, nunca volvería vivo Al suponer que Ulises intentaría alistar a Aquiles para la guerra, Tetis lo apartó de Quirón y lo envió a la isla de Esciros. En donde vivió con las hijas del rey, disfrazado de mujer. Ulises oyó un rumor sobre el paradero de Aquiles y zarpó hacia Esciros en donde persuadió a Aquiles para unirse a la expedición. El inseparable acompañante de Aquiles, su primo Patroclo, también fue aunque, como había sido uno de los pretendientes de Helena, hubiera ido de todos modos. Los griegos tomaron tierra en Tenedos, una isla visible desde Troya, y saquearon la ciudad. Agamenón envió a Menelao, Ulises y Palamedes a una misión ante el rey Príamo, amenazándole con arrasar Troya sí no devolvía a Helena y todos los tesoros robados. Como la respuesta fue negativa los griegos se animaron a iniciar la invasión Protesilao fue el primer en desembarcar y mató a un cierto número de troyanos antes de que el hijo de Príamo, Héctor, lo atravesase con una lanza. Aquiles dio un salto tan prodigioso al desembarcar que una fuente de agua brotó desde el lugar en que sus pies pisaron suelo troyano. Los troyanos huyeron y los griegos, habiendo hundido la flota mayor troyana construyeron allí su base de ataque. Al día siguiente marcharon para atacar; pero al encontrar que las entradas de la ciudad estaban tan bien protegidas y que las murallas eran enormes y bien construidas, sufrieron muchas pérdidas y se vieron forzados a marcharse. En una nueva batalla Paris, vestido con una capa de piel de pantera, se lanzó entre los dos ejércitos con una espada, dos lanzas y un arco. Gritó desafiando a cualquier griego que se atreviera a enfrentarse a él en Unos minutos después, los dos ejércitos se enfrentaron, con estruendo de escudos y choque de armas. Centenares de muertos cubrieron pronto la llanura, la lucha empujaba por uno y otro lado, hasta que al final los troyanos de Héctor se retiraron y los griegos comenzaron, codiciosamente, a quitarles las armas y armaduras a los cadáveres de los enemigos.
Habían trascurrido ya nueve años de guerra y los troyanos
habían sido momentáneamente vencidos por los ejércitos
de Agamenón. En tanto había tomado como prisionera a
la adorable Criseida, hija de Crises, sacerdote troyano de Apolo.
En el reparto del botín, Criseida fue adjudicada como esclava
a Agamenón, jefe de los ejércitos griegos pero un día,
Crises se dirigió hacia el campamento griego, llevando una
vara de oro (envuelta en una cinta de lana para la cabeza consagrada
a Apolo) y exigió el retorno de Criseida, ofreciendo un gran
rescate por ella. Aunque el consejo real urgió a Agamenón
a que aceptara, éste se enfureció mucho, y le dijo a
Crises, ásperamente, que se fuera y que nunca volviera a mostrar
su cara por allí si no quería recibir una severa paliza. Dice la historia que, después de haber atacado a Troya los griegos se repartieron el botín de guerra. a Agamenón, el griego que mandaba todas las tropas le había correspondido como esclava y esposa a Briseida, hija del sacerdote de Apolo. El sacerdote de Apolo acudió a su dios para que tomara venganza de la pérdida de su hija; entonces Apolo mandó una peste destructiva contra el campamento griego y Agamenón, para aplacar al dios, devolvió al padre su hija. Pero ya que Agamenón era el rey supremo, y como tal no podía quedar sin botín, le quitó el suyo a "Aquiles", su hermosa esposa Criseida. A raíz de esto, Aquiles se enfureció y se retiró con sus tropas. Los griegos a partir de ese momento comenzaron a ser derrotados en la guerra. Con el fin de evitar la derrota, Patroclo, íntimo amigo de Aquiles, le pide prestada a Aquiles su famosa armadura y volvió él solo a la lucha. Entonces
Héctor desafió a Patroclo a un duelo. Casi no habían
bajado de los carros cuando Apolo se situó detrás de
Patroclo y le golpeó en el cuello con el borde de su mano.
El casco de Aquiles se cayó, la dura lanza de Aquiles se hizo
pedazos, el escudo de Aquiles cayó al suelo y Patroclo se quedó
allí, desarmado, aturdido y temblando. Con la lanza en alto,
Héctor le alcanzó la parte baja del vientre y los troyanos
se abalanzaron sobre él al ver que caía. Aquiles había matado a Héctor y arrastrado su cuerpo delante de Troya. Al fin, sintió compasión ante las súplicas del padre de Héctor, y le devolvió su cadáver para que lo sepulte dignamente. Ante el rey Aquiles llegó descalzo y desarmado, pero dos de los hijos de Príamo, a los que envió para representarle, estuvieron planeando en secreto su asesinato. El príncipe Deifobo abrazó a Aquiles, simulando amistad, mientras que Paris, escondido detrás de un pilar, le disparó al talón. La flecha con púas, guiada por Afrodita, le hirió mortalmente. Pese a que como venganza Aquiles lanzó teas de fuego desde el altar contra Paris y Deifobo, éstos consiguieron esquivarlas y sólo mató a un par de sirvientes del templo. Ulises y Áyax, que sospecharon traición en Aquiles, avanzaron tras él hacia el templo, con cautela. Al morir en sus brazos, les hizo jurar que cuando Troya cayera, sacrificarían a Políxena sobre su tumba. Paris y Deifobo volvieron en busca el cuerpo, pero Ulises y Áyax los derrotaron tras una dura pelea y lo pusieron a salvo. Sus cenizas, mezcladas con las de Patroclo, fueron guardadas en una urna de oro y las enterraron en un túmulo elevado, a la entrada del Helesponto. Entonces,
Atenea inspiró a Ulises con una estratagema para llevar hombres
armados a Troya. Bajo las instrucciones de Ulises, Epeo el focio,
el mejor carpintero del campamento, aunque temeroso y cobarde, construyó
un enorme caballo hueco de tablones de abeto. Tenía una escotilla
oculta en el flanco derecho y en el izquierdo una frase grabada en
grandes letras: «Con la agradecida esperanza de un retorno seguro
a sus casas después de una ausencia de nueve años, los
griegos dedican esta ofrenda a Atenea». Ulises entraría
en el caballo mediante una escalera de cuerda, seguido por Menelao,
Diomedes, el hijo de Aquiles, Neoptólemo y dieciocho voluntarios
más. Epeo, engatusado, amenazado y sobornado, fue obligado
a sentarse al lado de la escotilla, la cual sólo él
podía abrir rápida y silenciosamente. Cuando
los exploradores troyanos salieron a la mañana encontraron
el caballo que sobresalía por encima del campamento quemado.
Príamo y muchos de sus hijos querían llevárselo
a la ciudad sobre ruedas. Otros gritaban: —¡Atenea
ha favorecido a los griegos durante mucho tiempo! Que haga lo que
quiera con lo que es suyo. La
Saga de la Fundación de Tebas:
Cadmo, es enviado por su padre a rescatar a su hermana
que estaba secuestrada por Zeus. Junto con su madre y sus hermanos
van en busca de su hermana pero no la encuentran y su padre les ha
prohibido volver sin ella. Cuando muere la madre, Cadmo decide consultar
al oráculo y éste le ordena que siga a una vaca que se encontrará
al salir, y que funde una Cadmo lucha con el Dragón de la fuente de
Ares ciudad donde esa vaca le indique. Así
sucede y para fundar la ciudad, en el lugar en que la vaca se tumba,
decide sacrificarla en agradecimiento a los dioses. Para el sacrificio
necesita agua y envía a sus compañeros a buscarla a una fuente de
Ares, pero en ésta se halla un Dragón que se come a los que han ido.
Cadmo mata al dragón. A continuación, para tener acompañantes, siembra
algunos de los dientes del dragón y de éstos nacen hombres armados.
Como eran demasiados decide eliminar algunos mediante el procedimiento
de "arrojar la piedra y esconder la mano", y así comenzó a tirar piedras
a los hombres armados y como éstos no sabían de dónde venían las piedras
comenzaron a pelear entre ellos mismos. Después de quedarse sólo con
cinco funda, en l lugar, "Beocia" (Vaca), cuya capital es Tebas.
La
fábula de los hijos de Inaco y su búsqueda de "Io",
la luna-vaca ha influido en la de los hijos de Agenor y su búsqueda
de Europa. Fénix es una forma masculina de Fenisa ("la
roja, o sangrienta"), título que se daba a la luna como
diosa de la Muerte-en-Vida. Europa significa "rostro ancho",
sinónimo de la luna llena, y es un título de las diosas
Lunas Deméter en Lebadea y Astarté en Sidón.
Si, no obstante, la palabra no es eur-ope sino eu-rope (por analogía
con euboea) puede significar también "buena para los sauces",
o sea, "bien regada". El sauce rige el quinto mes del año
sagrado y está asociado con la brujería y con los ritos
de la fertilidad en toda Europa, especialmente en la víspera
de Mayo, que cae en ese mes. Libia, Telefasa, Argíope y Alfesibea
son, igualmente, títulos de la diosa Luna. Un día en que Layo bebe más de la cuenta se une a su mujer y de esa unión nace un hijo, "Edipo". Para que no se cumpla el oráculo, cuando nace el niño, le agujerean los talones para atarlo y se lo entregan a un sirviente de palacio para que lo abandonen en el monte Citerón. En ese monte lo recoge un pastor de la región y se lo lleva a su rey, que no tiene hijos y lo adopta. Al Ver el estado de los pies del niño le pone como nombre Edipo (Pie hinchado). Allí se cría hasta que un día, en una fiesta con los amigos le llaman "espurio", (ilegítimo) por lo que decide consultar sobre su origen al oráculo de Delfos. Éste le dice que su destino es "matar a su padre y casarse con su madre". Para evitarlo y creyendo que su padre era el rey de Corinto, decide no volver a Corinto. Viaja entonces hasta Tebas. Ya cerca de la ciudad, se encuentra con un carro en el que va el rey de Tebas, Layo, con sus criados. El protector del rey ordena a Edipo que deje el camino libre y, como no le hace caso, le hiere un caballo. Edipo se enfada, les hace frente y mata a todos menos a un servidor que sale huyendo. Edipo llega, al fin a las inmediaciones de Tebas, donde se encuentra con un monstruo, una Esfinge, que proponía un enigma a los que pasaban por allí y, en caso de no acertara, los devoraba, por lo que era grande el temor en que vivían los tebanos. Edipo acierta el enigma, la esfinge se suicida y los tebanos agradecidos le dan como premio la mano de la reina que se acaba de quedar viuda. Se casan así Edipo y Yocasta, y de esa unión nacen Eteocles, Polinices, Antígona, Gon e Ismene. Al cabo de un tiempo se desencadena una peste en Tebas. Se consulta al adivino Tiresias y éste indica que, según el oráculo, la peste no terminará mientras no se castigue al asesino de Layo. Después de múltiples peripecias, se descubre todo y ante el horror Yocasta se ahorca y Edipo se saca los ojos y maldice a sus hijos, indicando que el uno morirá a manos del otro. Edipo se marcha de Tebas. Los hijos de Edipo, para que no se cumpla la maldición de su padre, deciden turnarse anualmente en el mando del reinado de Tebas, haciendo un sorteo para ver a quién le toca ocupar el trono en primer lugar. Sale beneficiado Eteocles, y Polinices, para no causar problemas, se marcha a Argos, donde se casa con la hija del rey. Al cumplirse el año regresa a Tebas y reclama el mando, pero Eteocles no lo cede y se inicia la lucha. Tebas está amurallada y tiene siete puertas. En cada puerta se coloca para defenderla a un excelente defensor y en la principal se sitúa Eteocles. Por su parte el ejército atacante, elige para cada puerta a los seis mejores y reservan para enfrentarse a Eteocles a su hermano Polinices. Se enfrentan los dos hermanos y ambos se matan entre sí. Luego todos sus hermanos se suicidan. La Saga de Layo, Yocasta y Edipo ha sido deducida de una serie de iconos sagrados mediante una corrupción deliberada de su significado. Un mito que explicaría el nombre de Lábdaco ("ayuda con antorchas") se ha perdido; pero puede referirse a la llegada a la luz de las antorchas de un Niño Divino, llevado por vaqueros o pastores, en la ceremonia del Año Nuevo, y aclamado como hijo de la diosa Brimo ("rabiosa"). Este eleusis, o advenimiento, era el acontecimiento más importante en los Misterios Éleusinos, y quizá también en los ístmicos, lo que explicaría el mito de la llegada de Edipo a la corte de Corinto. Los pastores adoptaban o rendían homenaje a otros muchos príncipes niños legendarios o semi-legendarios, tales como Hipótoo . Pelias , Anfión. Égisto, Moisés, Rómulo y Ciro, todos los cuales eran abandonados en una montaña o confiados a las olas en un arca, o ambas cosas. A Moisés lo encontró la hija del Faraón cuando bajó al río con sus mujeres. Es posible que Oedipus, "pie hinchado", fuera originalmente Oedipais, "hijo del mar agitado", que es el significado del nombre que se da al héroe gales correspondiente, Dylan; y que la perforación de los pies de Edipo con un clavo pertenezca al final y no al comienzo de su fábula como en el mito de Talos La anécdota de la Esfinge ha sido deducida, evidentemente, de una ilustración en que aparecía la diosa Luna alada de Tebas, cuyo cuerpo compuesto representa las dos partes del año tebano -el león a la parte creciente y la serpiente a la parte menguante- y a quien el nuevo rey ofrece sus devociones antes de casarse con su sacerdotisa, la Reina. Parece también que el enigma que la Esfinge aprendió de las Musas ha sido inventado para explicar una ilustración de un infante, un guerrero y un anciano, los tres adorando a la diosa triple: cada uno de ellos rinde homenaje a una persona diferente de la tríada. Pero la Esfinge, vencida por Edipo, se mató, y lo mismo hizo su sacerdotisa Yocasta. ¿Fue Edipo un invasor de Tebas en el siglo XIII que suprimió el antiguo culto minoico de la diosa y reformó el calendario? Bajo el viejo sistema, el nuevo rey, aunque extranjero, había sido teóricamente un hijo del rey viejo al que mató y con cuya viuda se casó; costumbre que los invasores patriarcales tergiversaron considerándola como parricidio e incesto. La teoría freudiana de que el "complejo de Edipo" es un instinto común a todos los hombres fue sugerida por esta anécdota corrompida, y aunque Plutarco recuerda (Sobre Isis y Osiris) que el hipopótamo "asesinaba a su padre y violaba a su madre", nunca habría sugerido que todos los hombres tienen un complejo de hipopótamo. Volver
El Toro no sólo la atacó sino que también tuvo un hijo con la mujer del rey, un ser monstruoso, el Minotauro Minos, avergonzado y dolido, mandó al famoso constructor de la época, Dédalo y a su hijo Ícaro, que construyeran un palacio donde encerrar al Minotauro. Una vez creado el palacio (laberinto de Dédalo), Minos ordenó, como lo hacían los faraones de Egipto, que los constructores del laberinto murieran en él, sellando las puertas para que no escaparan y pudieran comunicar a otros los planos del edificio. Por su parte, el hábil constructor Dédalo, encerrado en el laberinto, construyó unas alas de cera con las que salió volando en compañía de su hijo. Luego la audacia y el ansía de poder del joven Ícaro le hizo acercarse demasiado al sol, con lo que la cera de las alas se derritieron, precipitándose al mar donde murió. En su memoria Dédalo recogió las alas y las depositó en un santuario en Italia. En cuanto al palacio donde quedó encerrado el Minotauro, era una construcción adornada con la "doble hacha", por lo que aquel palacio fue conocido como el palacio de la doble hacha o "Laberinto". Era el Minotauro un ser que devoraba carne humana, por lo que Minos obligó a todos sus súbditos rendir tributo al monstruo en forma de una comitiva anual de siete jóvenes y siete doncellas. Entre aquellos se encontraban los habitantes de Atenas cuyo rey Egeo hizo que su hijo Teseo fuera uno de los siete jóvenes que debían ir para ser sacrificados como comida para el Minotauro. Antes de ello, había convenido con su hijo una misión secreta de destruir al monstruo y que, en caso de que todo resultara bien, se lo hiciese notificar desde lejos a su regreso, cambiando las velas del barco. Así pues, partió Teseo, en compañía de los demás jóvenes, hasta Creta. Allí, al serle presentada la corte, se enamoró de Ariadna, hija de Minos y hermanastra del Minotauro. Antes de partir a su destino, Teseo le reveló su terrible secreto a Ariadna y ésta prometió ayudarlo, ofreciéndole un ovillo de lana ("el hilo de Ariadna") par que le sirviera de guía en los intrincados pasadizos y pudiera salir del palacio una vez muerto el Minotauro. Teseo así lo hizo, mató al Minotauro y escapó en compañía de Ariadna, pero en su viaje de vuelta, como ya no le era útil dejó abandonada a Ariadna en la isla de Delos, donde la descubrió el dios Dioniso. En cuanto a Teseo al ver la tierra desde su barco, se olvidó del consejo de su padre de cambiar las velas, por lo que Egeo, pensando que no había tenido éxito en su misión, se suicidó en el mar que desde entonces lleva su nombre (Mar Egeo). Grecia
se cretanizó hacia el final del siglo XVIII a. de C, probablemente
por una aristocracia helena que se había apoderado del poder
en Creta una o dos generaciones antes y había iniciado allí
una cultura nueva. El relato claro y sencillo de la incursión
de Teseo en Cnosos, citado por Plutarco tomándolo de Cleidemo,
parece razonable. Describe una rebelión de los atenienses contra
un señor cretense que había tomado rehenes como garantía
de su buena conducta; la construcción secreta de una flotilla,
el saqueo de la ciudad abierta de Cnosos durante la ausencia del grueso
de la flota cretense en Sicilia, y un subsiguiente tratado de paz
ratificado por el casamiento del rey de Atenas con Ariadna, la heredera
cretense. Estos acontecimientos, que apuntan más o menos al
año 1400 a. de C., tienen su paralelo en el relato mítico:
Se exige a Atenas un tributo de jóvenes y doncellas en compensación
por el asesinato de un príncipe cretense. Teseo, al matar astutamente
al Toro de Minos, o al vencer al principal jefe militar de Minos en
una lucha, libera a los atenienses de ese tributo, se casa con Ariadna,
la heredera del trono, y hace la paz con Minos. La muerte por Teseo
de Asterio, el de cabeza de toro, llamado el Minotauro, o el "Toro
de Minos"; su lucha con Tauro ("toro"), y su captura
del toro cretense, son versiones del mismo acontecimiento. Bolynthos,
que dio su nombre al Probalinto ático, era la palabra cretense
con que se designaba al "toro bravo". "Minos"
era el título de una dinastía de Cnosos que tenía
por emblema un toro celeste -"Asterios" podía significar
"del sol" o "del firmamento"- y era en forma de
toro como el rey parece haberse ayuntado ritualmente con la suma sacerdotisa
como vaca-Luna . Un elemento de la formación del mito del Laberinto
puede haber sido que el palacio de Cnosos -la casa del labrys o hacha
doble- era un complejo de habitaciones y corredores, y que los invasores
atenienses tuvieron dificultad para encontrar y matar al rey cuando
lo tomaron. Pero esto no es todo. Un espacio abierto delante del palacio
estaba ocupado por una pista de baile con un dibujo laberíntico
que servía para guiar a los que bailaban una danza de la primavera
erótica. El origen de ese dibujo, llamado también laberinto,
parece haber sido el laberinto tradicional de matorrales que se utilizaba
para atraer a las perdices hacia uno de sus machos, enjaulado en la
cerca central, con reclamos de alimento, reclamos amorosos y desafíos;
y los bailarines imitarían la danza de amor extática
y renqueante de las perdices machos, cuyo destino era que el cazador
les golpease en la cabeza
Precisamente Jasón, al cumplir los veinte años, se presentó ante el rey para reclamar la corona que había pertenecido a su padre y que por herencia le correspondía, con una extraña indumentaria: una piel de pantera, dos lanzas y una sola sandalia; la otra la había perdido al cruzar un río. Jasón y los Argonautas El falso rey Pelias, al ver a Jasón con una sola sandalia y recordar lo que le había dicho oráculo, aparentó acceder a lo que Jasón le pedía. Pero para sacárselo de encima le pidió que antes de entregarle el trono de rey le consiguiese el "Vellocino de oro. Jasón aceptó el desafío y tras reunir héroes de toda Grecia, emprendió el viaje hacia la Cólquide en la nave Argo, una nave mágica con capacidad de hablar, construida por Argo, un hijo de Frixo. Esta expedición fue conocida como la expedición de los Argonautas y tras múltiples aventuras -atravesar por entre Escila y Caribdis, luchar con las Arpías o esquivar hábilmente la lucha con las amazonas- consiguió llegar hasta su objetivo, la Cólquide, en el Mar Negro. Jasón se apoderó entonces del vellocino gracias a la ayuda de los poderes mágicos de la hechicera Medea. Hija del rey de la Cólquide. Con
ella escapó y de regreso se valió de Medea para que hechizara a todas
El ciclo Heraclida: Esta larga saga reúne todos los mitos relacionados con el héroe, más popular de los griegos: Heracles, Hércules para los romanos. Existieron muchísimos mitos sobre Hércules por lo que aquí sólo voy a contarte algunos de los más conocidos. Heracles o Hércules es hijo de Alemena y Anfitrión, rey de Tirinto, aunque su verdadero padre es, en realidad, Zeus, quien se unió a ella tomando la apariencia del marido. Para
muchos, Heracles representa el enviado de Zeus entre los mortales
para eliminar los monstruos que asolaban la tierra.Al nacer Hércules
fue colocado en su cuna y Cuando fue creciendo Quirón, un centauro, que era un dios con cuerpo de caballo, le enseñó el manejo del arco y de la flecha y Liro trataba de enseñarle música y poesía. Un día tomando lecciones con Liro, Hércules se enojó con su profesor y le rompió una lira en su cabeza. Liro murió en el acto. A Hércules, que no era malo, esa muerte le causó profundo dolor. No sabiendo que hacer para remediar su culpa decidió consultar con el Oráculo de Delfos. El Oráculo le ordenó que para remediar su acto debía ponerse al servicio de Euristeo y obedecerle en todo. Euristeo era lo contrario a Hércules, era malo, perezoso y débil. Euristeo no lo quería a Hércules por lo que decidió eliminarlo. Por lo que decidió darle a Hércules difíciles tareas en donde era casi seguro que hércules encontraría la muerte. En los relatos míticos son conocidos como "Los Doce Trabajos de Hércules". Si realizaba con éxito todos los trabajos que le impusiera Euristeo, obtendría como premio el descanso e incluso la inmortalidad. El primer trabajo que impuso Euristeo a Heracles cuando fue a residir en Tirinto fue el de matar y desollar al león de Nemea o de Cleonas, una fiera enorme con una piel a prueba del hierro, el bronce y la piedra . Dicen que este león descendía de Tifón, o de la Quimera y el perro Ortro, otros dicen que Selene lo parió con un estremecimiento espantoso y lo dejó caer en el monte Treto, cerca de Nemea, junto a una cueva de dos bocas; y que, como castigo por un sacrificio no realizado, hizo que devorara a su propia gente, y los que más sufrieron fueron los bambineanos . Otros dicen que, por deseo de Hera, Selene creó al león con espuma de mar encerrada en un gran cofre, y que Iris lo ató con su ceñidor y lo llevó a las montañas nemeas. Éstas se llamaban así por el nombre de una hija de Asopo, o de Zeus y Selene; y todavía se muestra la cueva del león a unos tres kilómetros de la ciudad de Nemea. Al llegar a Cleonas, entre Corinto y Argos, Heracles se alojó en la casa de un peón o pastor llamado Molorco, a cuyo hijo había matado el león. Cuando Molorco se disponía a ofrecer un carnero para propiciar a Hera, Heracles se lo impidió. "Espera treinta días -le dijo-. Si vuelvo a salvo, sacrifícalo a Zeus Salvador; si no vuelvo, ¡sacrifícamelo a mí como héroe!" Heracles llegó a Nemea al mediodía, pero como el león había despoblado a la vecindad, no encontró a nadie que lo orientase, ni se veían rastros de la fiera. Primeramente registró el monte Apesas, llamado así por Apesanto, un pastor al que había matado el león; aunque algunos dicen que Apesanto era un hijo de Acrisio, quien murió por haberle mordido una serpiente en el talón. Luego Heracles fue al monte Treto y al poco tiempo divisó al león que volvía a su guarida, salpicado con la sangre de la matanza del día . Le lanzó una andanada de flechas, pero rebotaron en la espesa piel sin hacerle daño y el león se lamió las quijadas y bostezó. Luego Heracles utilizó la espada, que se dobló como si hubiera sido de plomo; finalmente levantó la clava y descargó con ella tal golpe contra el león en el hocico que el animal se introdujo en su cueva de doble boca sacudiendo la cabeza, no a causa del dolor, sin embargo, sino porque le zumbaban los oídos. Heracles, lanzando una triste mirada a su clava rota, cubrió con una red una de las entradas de la cueva y se introdujo en ella por la otra. Habiéndose dado cuenta de que el monstruo era inmune a todas las armas, se puso a luchar con él a brazo partido. El león le arrancó un dedo de un mordisco, pero, tomando su cabeza debajo del brazo, Heracles lo apretó hasta estrangularlo El combate ritual del rey sagrado con fieras forma una parte corriente del ritual de la coronación en Grecia, Asia Menor, Babilonia y Siria, en el que cada animal representaba una estación del año. Su número variaba según el calendario. En un año de tres estaciones consistían, como la Quimera, en el león, la cabra y la serpiente , y de aquí la afirmación de que el león de Citerón era hijo de la Quimera y de Ortro, o sea Sirio; o de toro, león y serpiente, que eran los cambios estacionales de Dioniso, según las Bacantes de Eurípides; o el león, el caballo y el perro, como las cabezas de Hécate . Pero en un año de cuatro estaciones habrán sido el toro, el carnero, el león y la serpiente, como las cabezas de Panes descritas en el Fragmento Órfico 63; o el toro, el león, el águila y el serafín, como en la visión de Ezequiel; o, más sencillamente, el toro, el león, el escorpión y la hidra, los cuatro signos del Zodíaco, que caían en los equinoccios y solsticios.
Este distrito fértil y sagrado estuvo en un tiempo aterrorizado por la Hidra, que tenía su guarida bajo un plátano en la fuente séptuple del río Amimona y frecuentaba el insondable pantano lerneo de las cercanías -recientemente el emperador Nerón trató de sondearlo y fracasó-, tumba de muchos viajeros incautos . La Hidra tenía un cuerpo prodigioso parecido al del perro, y ocho o nueve cabezas serpentinas, una de ellas inmortal; pero algunos le atribuyen cincuenta, o un centenar, o inclusive diez mil cabezas. De todos modos era tan venenosa que su solo aliento, o el olor de su rastro, podía destruir la vida Atenea había reflexionado acerca de cómo Heracles podía matar mejor al monstruo y, cuando él llegó a Lerna, conducido en su carro por Yolao, le indicó dónde estaba la guarida de la Hidra. Por consejo de la diosa, obligó a la Hidra a salir arrojándole flechas ardientes y luego contuvo el aliento mientras la atrapaba. Pero el monstruo se le enroscó en los pies, en un esfuerzo para hacerlo caer. En vano le golpeaba Heracles las cabezas con su clava, pues tan pronto como aplastaba una surgían dos o tres en su lugar . Un enorme cangrejo salió del pantano para ayudar a la Hidra y mordió a Heracles en el pie; Heracles le aplastó furiosamente la concha y gritó pidiendo la ayuda de Yolao. Yolao incendió una parte del bosque y luego, para impedir que brotaran nuevas cabezas a la Hidra, chamuscó sus raíces con ramas ardientes y así contuvo el flujo de la sangre . Utilizando una espada, o una cimitarra de oro, Heracles cortó la cabeza inmortal, parte de la cual era de oro, y la enterró, todavía silbante, bajo una pesada roca junto al camino que conducía a Elco. Le sacó las entrañas al cadáver y empapó sus flechas en la bilis. En adelante la menor herida causada por una de ellas era invariablemente mortal. En recompensa por los servicios del cangrejo, Hera puso su imagen entre los doce signos del Zodíaco. Este mito ritual se ha unido al de las Danaidas, que eran las antiguas sacerdotisas acuáticas de Lerna. El número de cabezas atribuido a la Hidra varía inteligiblemente: como un colegio de sacerdotisas, tenía cincuenta cabezas; como el pulpo sagrado, disfraz adoptado por Tetis -quien también tenía un colegio de cincuenta sacerdotisas, tenía ocho brazos serpentinos que terminaban en cabezas, y otra cabeza en el tronco, que en conjunto hacían nueve en honor de la diosa Luna; cien cabezas sugieren las centurias o grupos de guerra, que irrumpieron en Argos desde Lerna; y diez mil es un embellecimiento típico de Eurípides, quien tenía poca conciencia como mitógrafo. En las monedas griegas la Hidra tiene habitualmente siete cabezas: sin duda una referencia a los siete desagües del río Amimone.
La destrucción de la Hidra por Heracles parece referirse a
un acontecimiento histórico: la tentativa de suprimir los ritos
de la fertilidad en Lerna. Pero nuevas sacerdotisas aparecían
siempre en el bosque de plátanos -el plátano indica
la influencia religiosa cretense, lo mismo que el pulpo- hasta que
los aqueos, o quizás los dorios, lo incendiaron. Es evidente
que originalmente Deméter formaba una tríada con Hécate
como Anciana, llamada aquí Prosimna, "dirigida con himnos",
y Perséfone la Doncella; pero la Sémele de Dioniso desalojó
a Perséfone. Existía en la costa un culto aparte a Afrodita-Tetis. El tercer trabajo de Heracles consistió en apoderarse de la Cierva de Cerinia y llevarla viva de Énoe a Micenas. Este animal veloz y moteado tenía patas de bronce y cuernos de oro como los de un ciervo, por lo que algunos dicen que era un ciervo . Estaba consagrada a Artemis, quien, cuando era niña, vio cinco ciervas, más grandes que toros, paciendo en las orillas del río tesalio de guijarros negros llamado el Anauro, al pie de los Mintes Parrasios; el sol centelleaba en sus cuernos. Corriendo en su persecución, se apoderó de cuatro de ellas, una tras otra, con sus propias manos, y las unció a su carro; la quinta huyó a través del río Celadón a la Colina Cerinia, tal como había previsto Hera, quien ya pensaba en los trabajos de Heracles. Según otra versión, esta cierva era un monstruo indómito que solía hacer estragos en los campos y al que Heracles, tras una dura lucha, sacrificó a Artemis en la cumbre del monte Artemisio . Poco dispuesto a matar o herir a la cierva, Heracles realizó este trabajo sin ejercer la menor fuerza. La persiguió incansablemente durante todo un año, y esa cacería lo llevó hasta Istria y el País de los Hiperbóreos. Cuando, agotada por fin, la cierva se refugió en el monte Artemisio, y desde allí descendió al río Ladón, Heracles disparó una flecha con la que le sujetó las patas delanteras haciéndola pasar entre el hueso y el tendón sin derramar sangre. Luego la recogió, se la puso sobre los hombros y se apresuró a volver por la Arcadia a Micenas. Sin embargo, algunos dicen que empleó redes; o que siguió la pista de la cierva hasta que la encontró dormida bajo un árbol. Ártemis salió al encuentro de Heracles y le reprendió por haber maltratado a su animal sagrado, pero él alegó que le había sido necesario hacerlo y echó la culpa a Euristeo. Así aplacó la ira de la diosa, quien le dejó que llevara la cierva viva a Micenas Este tercer trabajo es de una clase diferente de la mayoría de los otros. Históricamente puede referirse a la toma por los aqueos de un templo en que se adoraba a Ártemis como Elafio ("parecida a la cierva"); las cuatro ciervas de su carro representan a los años de la Olimpiada y a la terminación de cada una se perseguía hasta matarla a una víctima vestida con piel de venado. En todo caso se dice que Elafio fue la nodriza de Ártemis, lo que significa que era Ártemis misma. Míticamente, sin embargo, el trabajo parece concernir a Heracles el Dáctilo, identificado por los galos con Ogmius, quien inventó el alfabeto Ogham y todo el saber de los bardos . La caza de la cierva, o corza, simbolizaba la persecución de la Sabiduría, y se la encuentra, según la tradición mística irlandesa, refugiada bajo un manzano silvestre . Esto explicaría por qué nadie dice, con excepción del mal informado Eurípides, que Heracles hiciera daño alguno a la corza, sino que la persiguió infatigablemente y sin interrupción, durante un año entero, hasta el País de los Hiperbóreos, expertos en esos mismos misterios. El cuarto trabajo impuesto a Heracles consistió en capturar vivo al Jabalí de Erimanto, animal feroz y enorme que frecuentaba las laderas cubiertas de cipreses del monte Erimanto y los matorrales del monte Lampea en Arcadia; y hacía estragos en la región que rodeaba a Psófide . El monte Erimanto se llama así por un hijo de Apolo al que había cegado Afrodita porque la había visto bañarse desnuda; Apolo se vengó transformándose en un jabalí y mató a Adonis, el amante de Afrodita. Sin embargo, la montaña está consagrada a Artemis . Heracles, al pasar por Fóloe en su viaje al Erimanto -donde mató a Sauro , un bandido cruel- fue agasajado por el centauro Folo, hijo de Sileno con una de las ninfas del fresno. Folo sirvió a Heracles carne asada, pero él prefería la cruda y no se atrevió a abrir el cántaro de vino comunal de los centauros hasta que Heracles le recordó que era el mismo cántaro que, cuatro generaciones antes, Dioniso había dejado en la cueva precisamente para aquella ocasión . Los centauros se enojaron cuando olieron el vino fuerte. Armados con grandes rocas, abetos desarraigados, teas y hachas de carnicero, irrumpieron en la cueva de Folo. Cuando Folo se ocultó aterrado, Heracles rechazó audazmente a Aquio y Agrio, sus dos primeros atacantes, con una descarga de teas . Néfele, la abuela nublosa de los centauros, hizo que cayera un fuerte chaparrón que aflojó la cuerda del arco de Heracles y dejó el piso resbaladizo. A pesar de ello Heracles se mostró digno de sus hazañas anteriores y mató a varios centauros, entre ellos a Orio e Hileo. Los otros huyeron a Malea, donde se acogieron a la protección de su rey Quirón , quien había sido arrojado del monte Pelión por los lapitas Una flecha arrojada por el arco de Heracles atravesó el brazo de Élato y se clavó temblando en la rodilla de Quirón. Apenado por el accidente sufrido por su viejo amigo, Heracles le extrajo la flecha y aunque Quirón mismo proporcionó vulnerarios para curar la herida, resultaron inútiles y se retiró gritando a la cueva; pero no podía morir, porque era inmortal. Prometeo se ofreció más tarde a aceptar la inmortalidad en su lugar y Zeus aprobó ese arreglo; pero algunos dicen que Quirón prefirió la muerte no tanto por el dolor que sufría como porque ya estaba cansado de su larga vida Heracles partió luego para cazar al jabalí por las orillas del río Erimanto. Apresar con vida a un animal tan salvaje era una tarea de una dificultad extraordinaria; pero él lo desalojó de un matorral con fuertes gritos, le hizo ir a un profundo ventisquero y allí saltó sobre su lomo. Lo ató con cadenas y lo llevó vivo a hombros hasta Micenas; pero cuando supo que los argonautas se reunían para su viaje a Cólquide dejó el jabalí fuera de la plaza del mercado y, en vez de esperar nuevas órdenes de Euristeo, que estaba oculto en su tinaja de bronce, salió con Hilas para unirse a la expedición. No se sabe quién mató al jabalí capturado, pero sus colmillos se conservan en el templo de Apolo en Cumas. Los jabalíes estaban consagrados a la Luna a causa de sus colmillos en forma de media luna y parece que el heredero que mataba y castraba a su mellizo el rey sagrado se disfrazaba de jabalí cuando lo hacía El ventisquero en que fue vencido el Jabalí de Erimanto indica que este trabajo se realizó en el solsticio hiemal. Aquí Heracles es el niño Horus y venga la muerte de su padre, Osiris, en su tío Set, quien se presenta disfrazado de jabalí; la prohibición egipcia de comer carne de jabalí se levantaba sólo en el Solsticio hiemal. La ceremonia yuletida de la cabeza de jabalí tenía su origen en este mismo triunfo del nuevo rey sagrado sobre su rival. Adonis es asesinado para vengar la muerte de Erimanto, el heredero del año anterior, cuyo nombre, "adivinando mediante la suerte", indica que fue elegido echando suertes para matar al rey sagrado. Como el monte Erimanto estaba consagrado a Ártemis, y no a Afrodita, tuvo que ser Ártemis quien se bañó, y el rey sagrado, y no su heredero, quien la vio hacerlo. El quinto trabajo de Heracles consistió en limpiar en un día los sucios establos del rey Augías. Euristeo se imaginaba alegremente el asco que sentiría Heracles al tener que cargar el estiércol en cestos y llevarlos lejos de allí en hombros. Augías, rey de Elide, era hijo de Helio o Eleo y Naupidame, hija de Anfidamante; o, según dicen algunos, de Ifíboe. Otros dicen que era hijo de Posidón. En manadas y rebaños era el hombre más rico de la tierra, pues, por designio divino, los suyos eran inmunes a todas las enfermedades e inimitablemente fértiles, y además no malparían jamás. Aunque en casi todos los casos producían hembras, Augías contaba, no obstante, con trescientos toros negros con patas blancas y doscientos toros sementales rojos; además con doce magníficos toros plateados consagrados a su padre Helio. Estos doce defendían a sus rebaños contra las fieras que merodeaban por allí, provenientes de las colinas boscosas . Ahora bien, en los establos y los rediles de Augías no habían recogido el estiércol desde hacía muchos años, y aunque el hedor apestoso no afectaba a los animales mismos, difundía su pestilencia por todo el Peloponeso. Además, los prados del valle estaban cubiertos por una capa de estiércol tan espesa que no se los podía arar para cultivar los cereales . Heracles saludó a Augías desde lejos y se comprometió a limpiar los establos antes del anochecer, a cambio de la décima parte del ganado. Augías rió incrédulamente y llamó a Fileo, su hijo mayor, para que fuese testigo del ofrecimiento de Heracles. "Jura que realizarás el trabajo antes del anochecer", exigió Fileo. El juramento que hizo Heracles en nombre de su padre fue el primero y el último que hizo durante toda su vida. Augías juró también que cumpliría su parte del trato. En aquel momento Faetonte, el guía de los doce toros blancos, atacó a Heracles confundiéndolo con un león; Heracles le asió por el cuerno izquierdo, le obligó a bajar el cuello y lo derribó por la fuerza . Por consejo del eleo Menedemo y con la ayuda de Yolao, Heracles primeramente abrió la pared de los establos en dos lugares y luego desvió los ríos vecinos Alfeo y Penco, o Menio, de modo que sus aguas corrieron a través de los establos, los limpiaron y luego limpiaron también los rediles y los pastos del valle. Así Heracles realizó este trabajo en un solo día, saneando el territorio. Este mito confuso parece fundarse en la leyenda de que a Heracles, como a Jasón, se le ordenó que domase dos toros, los unciese, limpiase una colina cubierta con matorrales y luego la arase, sembrase y recogiese la cosecha en un solo día: las tareas habituales que se imponían a un candidato a la dignidad de rey. En este caso la colina tenía que ser limpiada, no de árboles y piedras, como en las versiones celtas del mito, sino de estiércol, probablemente porque el nombre del heraldo de Euristeo que transmitió la orden era Copreo ("hombre del estiércol"). El sexto trabajo de Heracles consistió en extirpar a las innumerables aves de pico, alas y garras de bronce y devoradoras de hombres, consagradas a Ares, que, asustadas por los lobos del Barranco de los Lobos en el camino de Orcómene, habían huido al Pantano de Estínfalo . Allí procreaban y andaban por el agua junto al río del mismo nombre y de vez en cuando remontaban el vuelo en grandes bandadas para matar a hombres y animales descargando una lluvia de plumas de bronce y al mismo tiempo un excremento venenoso que arruinaba las mieses. Cuando llegó al pantano, al que rodeaba un espeso bosque, Heracles se vio en la imposibilidad de ahuyentar a las aves con flechas, pues eran demasiado numerosas. Además, el pantano no parecía lo bastante sólido para que un hombre pudiera caminar por él, ni lo bastante líquido para utilizar una embarcación. Mientras Heracles permanecía en la orilla sin saber qué hacer Atenea le dio un par de címbalos de bronce hechos por Hefesto; o quizá fuera una matraca. Desde una estribación del monte Cilene, que domina el pantano, Heracles tocó los címbalos, o sacudió la matraca, produciendo tal estrépito que las aves levantaron el vuelo formando una gran bandada y enloquecidas por el terror. Derribó a muchas de ellas mientras volaban frente a la isla de Ares en el Mar Negro, donde más tarde las encontraron los argonautas; algunos dicen que Heracles iba con los argonautas en esa ocasión y mató a muchas más de esas aves Las aves estinfálidas son del tamaño de las grullas y se parecen mucho a los ibis, sólo que sus picos pueden atravesar un peto de metal y no son encorvados. También se crían en el desierto de Arabia y allí causan todavía más daño que los leones y los traspasan. Los cazadores árabes han aprendido a llevar corazas protectoras de corteza trenzada, en las que se enredan los picos mortales, pudiendo ellos asir y retorcer los cuellos de sus atacantes. Es posible que una bandada de esas aves emigrara de Arabia al pantano de Estínfalo y éste diera su nombre a toda la especie . Según algunas versiones, las llamadas Aves Estinfálidas eran mujeres: hijas de Estínfalo y Ornis , a quienes mató Heracles porque le negaron la hospitalidad. En Estínfalo, en el antiguo templo de Ártemis Estinfálida, hay imágenes de esas aves colgadas del techo, y detrás del edificio hay estatuas de doncellas con patas de ave. Allí también Témeno, un hijo de Pelasgo, fundó tres templos en honor de Hera; en el primero se la adoraba como Niña, pues Témeno la había criado; en el segundo como Novia, porque se casó con Zeus; y en el tercero como Viuda, porque había repudiado a Zeus y se había retirado a Estínfalo. El mito parece tener un significado histórico tanto como ritual. Al parecer, un colegio de sacerdotisas arcadias que adoraban a la Triple Diosa como Doncella, Novia y Anciana, se refugió en Estínfalo después de haber sido expulsadas del Barranco de los Lobos por invasores que adoraban a Zeus Lobuno; y Mnaseas ha explicado razonablemente la expulsión o matanza de las Aves Estinfálidas como la supresión de ese colegio de hechiceras por Heracles, es decir, por una tribu de aqueos. El nombre Estínfalo sugiere prácticas eróticas. Las "aves árabes de pico fuerte" de Pausanias pueden haber sido demonios insoladores mantenidos a raya por petos de corteza espinosa, a los que se confundió con los avestruces de fuerte pico que los árabes cazan todavía. Leucerodes, "garza blanca", es el nombre griego de la espátula; se dice que un antepasado de Herodes el Grande fue un esclavo del templo de Heracles Tirio, lo que explica el nombre de la familia. La espátula se relaciona estrechamente con el ibis, otra ave de pantano, consagrada al dios Thoth, inventor de la escritura. Euristeo ordenó a Heracles, para su séptimo trabajo, que capturara al Toro de Creta; pero se discute mucho si era el toro enviado por Zeus y que transportó a Europa a través del mar hasta Creta, o el que Minos dejó de sacrificar a Poseidón y engendró al Minotauro con Pasífae. En esa época hacía estragos en Creta, especialmente en la región regada por el río Tetris, desarraigando las mieses y derribando las paredes de los huertos . Cuando
Heracles se embarcó para Creta, Minos le ofreció toda
la ayuda que podía, pero él prefirió apoderarse
del toro sin ayuda de nadie, aunque arrojaba llamas abrasadoras. Tras
una larga lucha, consiguió llevar al monstruo a Micenas, donde
Euristeo lo dedicó a Hera y lo dejó en libertad. Pero
Hera, quien aborrecía un don que redundaba en la gloria de
Heracles, llevó al toro primeramente a Esparta y luego, a través
de Arcadia y del Istmo, a la Maratón ática, desde donde
posteriormente Teseo lo llevó a Atenas para sacrificarlo a
Atenea Euristeo ordenó a Heracles, para su octavo trabajo, que se apoderara de cuatro yeguas salvajes del rey tracio Diomedes -se discute si era hijo de Ares y Cirene o nacido de una relación incestuosa entre Asteria y su padre Atlante-, quien gobernaba a los belicosos bistones y cuyos establos, en la ahora desaparecida ciudad de Tirida, eran el terror de la Tracia. Diomedes mantenía a las yeguas atadas con cadenas de hierro a unos pesebres de bronce y las alimentaba con la carne de sus huéspedes confiados. Una versión de la fábula hace de ellas caballos sementales, y no yeguas, y les da los nombres de Podargo, Lampón, Janto y Deino . Con algunos voluntarios Heracles se embarcó para Tracia y en el camino visitó a su amigo el rey Admeto de Feras. Cuando llegó a Tirida, venció a los mozos de mulas de Diomedes y llevó las yeguas al mar, donde las dejó en una loma a cargo de sus valido Abdero, y luego volvió para rechazar a los bistones que corrían en su persecución. Como los otros le superaban en número, los venció abriendo ingeniosamente un canal que hizo que el mar inundase la llanura baja, y cuando sus enemigos se dieron media vuelta y echaron a correr, él los persiguió, dejó aturdido a Diomedes con un golpe de su clava, arrastró su cuerpo alrededor del lago que se había formado y lo puso delante de sus yeguas, que desgarraron su carne todavía viva. Una vez aplacada por completo su hambre -pues durante la ausencia de Heracles habían devorado también a Abdero- las dominó sin mucha dificultad . Según otra versión, Abdero, aunque era natural de Opunte en Lócride, estaba al servicio de Diomedes. Algunos dicen que era hijo de Hermes, y otros que del amigo de Heracles, Menecio de Opunte y, en consecuencia, hermano de Patroclo, el que murió en Troya . Después de fundar la ciudad de Abdera junto a la tumba de Abdero, Heracles se apoderó del carro de Diomedes y unció a él las yeguas, aunque hasta entonces no conocían el freno ni la brida. Las condujo rápidamente a través de las montañas hasta Micenas, donde Euristeo las dedicó a Hera y las dejó en libertad en el monte Olimpo. Más tarde las devoraron las fieras; sin embargo, se sostiene que sus descendientes sobrevivieron hasta la guerra de Troya, e inclusive hasta la época de Alejandro Magno. Las ruinas del palacio de Diomedes se muestran todavía en Cartera Come, y en Abdera se siguen celebrando juegos atléticos en honor de Abdero; incluyen las competencias habituales con excepción de la carrera de carros, lo que explica la fábula de que Abdero murió cuando las yeguas devoradoras de hombres destrozaron el carro al que las había uncido. El noveno trabajo de Heracles fue conseguir para Admete, la hija de Euristeo, el cinturón de oro de Ares que llevaba Hipólita, la reina de las Amazonas. En un barco, o, según dicen algunos, en nueve, y con una compañía de voluntarios, entre los que se hallaban Yolao, Telamón de Egina, Peleo de Yolco y, según algunas versiones, Teseo de Atenas, Heracles se embarcó para el río Termodonte . Las amazonas eran hijas de Ares y la náyade Harmonía, nacidas en los valles de la Acmonia frigia; pero algunos llaman a su madre Afrodita, u Otrere, hija de Ares . Al princopio vivían junto al río Amazonio, que ahora lleva el nombre de Tanáis, en honor a un hijo de la amazona Lisipe, quien ofendió a Afrodita con su desprecio del matrimonio y su afición a la guerra. En venganza, Afrodita hizo que Tanáis se enamorara de su madre, pero en vez de ceder a una pasión incestuosa se arrojó al río y se ahogó. Para evitar los reproches de su ánima Lisipe condujo a sus hijas alrededor de la costa del Mar Negro a una llanura situada junto al río Termodonte, que nace en las altas montañas amazonias. Allí formaron tres tribus, cada una de las cuales fundó una ciudad . Entonces, como ahora, las amazonas sólo reconocían la descendencia materna y Lisipe había dispuesto que los hombres debían realizar todas las tareas domésticas, mientras las mujeres luchaban y gobernaban. En consecuencia rompían los brazos y las piernas de los niños recién nacidos con el fin de incapacitarlos para pelear o viajar. Estas mujeres contranaturales, a las que los escitas llamaban eórpatas, no mostraban respeto por la justicia ni por la decencia, pero eran guerreras famosas y las primeras que emplearon la caballería . Llevaban arcos de bronce y cortos escudos en forma de media luna; sus yelmos, ropas y ceñidores estaban hechos con pieles de fieras . Lisipe, antes de emprender la lucha, fundó la gran ciudad de Temiscira y venció a todas las tribus hasta el río Tañáis. Con el botín de sus campañas erigió templos a Ares y otros a Artemis Taurópola, cuyo culto estableció. Sus descendientes extendieron el imperio amazónico hacia el oeste, a través del río Tanáis, hasta Tracia, y en la costa meridional hacia el oeste, a través del Termodonte, hasta Frigia. Tres famosas reinas amazonas, Marpesa, Lampado e Hipo, se apoderaron de gran parte del Asia Menor y Siria y fundaron las ciudades de Efeso, Esmirna, Cirene y Mirina. Otras fundaciones de las amazonas son Thiba y Sinope. Cuando Heracles fue a visitar a las amazonas todas ellas habían vuelto ya al río Termodonte y sus tres ciudades eran gobernadas por Hipólita, Antíope y Melanipa. En el camino se detuvo en la isla de Paros, famosa por su mármol, que el rey Radamantis había legado a Alceo, un hijo de Androgeo; pero cuatro hijos de Minos, Eurimedonte, Grises, Nefalión y Filolao, se habían establecido también allí. Cuando un par de los tripulantes de Heracles desembarcaron para ir en busca de agua, los hijos de Minos los asesinaron y Heracles, indignado, mató a los cuatro y apremió a los parios de tal modo que le mandaron enviados ofreciéndole, en compensación por la muerte de los marineros, a cualesquiera dos hombres que eligiera para que fuesen sus esclavos. Satisfecho con esta propuesta, Heracles levantó el sitio y eligió al rey Alceo y a su hermano Esténelo, a quienes llevó a bordo de su barco. Luego navegó a través del Helesponto y el Bosforo hasta Mariandino en Misia, donde le hospedó el rey paflagonio Lico, hijo de Dáscilo y nieto de Tántalo . En recompensa, apoyó a Lico, en una guerra con los bébrices y mató a muchos, incluyendo a su rey Migdón, hermano de Amico, y reconquistó gran parte de la Paflagonia que estaba en poder de los bébrices; se la devolvió a Lico, quien llamó al territorio Heraclea en su honor. Más tarde Heraclea fue colonizada por los megarenses y tanagrenses por consejo de la Pitonisa de Delfos, quien les dijo que instalaran una colonia junto al Mar Negro, en una región dedicada a Heracles .
Cuando llegó a la desembocadura del río Termodonte,
Heracles ancló su barco en el puerto de Temiscira, donde Hipólita
le hizo una visita y, atraída por su cuerpo musculoso, le ofreció
el cinturón de Ares como prenda de amor. Pero entretanto Hera
había ido de un lado a otro, disfrazada de amazona, difundiendo
el rumor de que aquellos extranjeros se proponían raptar a
Hipólita, en vista de lo cual las guerreras, irritadas, montaron
en sus caballos y se lanzaron contra el navio. Heracles, sospechando
una traición, mató a Hipólita inmediatamente,
le quitó el cinturón, se apoderó de su hacha
y de otras armas y se preparó para defenderse. Dio muerte una
tras otra a todas las caudillas de las amazonas y puso en fuga a su
ejército tras una gran matanza.
El décimo trabajo de Heracles consistió
en llevar los famosos bueyes de Geriones desde Eritrea, una isla situada
cerca de la corriente del Océano, sin pedirlos ni pagarlos.Heracles
había realizado esos diez trabajos en el término de
ocho años y un mes, pero Euristeo, descontando el segundo y
el quinto, le impuso dos más. El undécimo trabajo consistió
en conseguir los frutos del manzano de oro, regalo de bodas de la
Madre Tierra a Hera con el que ésta se había mostrado
tan complacida que lo plantó en su jardín divino. Este
jardín se hallaba en las laderas del monte Atlas, donde los
jadeantes caballos del carro del Sol terminaban su viaje y donde las
ovejas y las vacas de Atlante, mil rebaños de cada clase de
esos animales, vagaban por los pastos de su innegable propiedad. Por último tomó, tras matar a la serpiente que la cuidaba, las manzanas de oro del jardín de las Hespérides que Gea había dado a Hera como regalo de bodas. Hera había hecho guardar el fruto por un dragón de cien cabezas. En el camino, liberó en el Cáucaso a Prometeo, matando al águila que cada día le devoraba el hígado; también tuvo que sostener la bóveda del cielo de Atlas, quien quiso engañar al héroe para que lo relevara en tan pesada tarea, pero Heracles logró engañarlo a él haciendo que la tomara de nuevo. El último, y el más difícil, trabajo de Heracles fue sacar al perro Cancerbero del Tártaro. Como medida preliminar, fue a Eleusis, donde solicitó que le permitiesen participar en los Misterios y llevar la corona de mirto . En nuestros tiempos cualquier griego de buena reputación puede ser iniciado en los misterios de Eleusis, pero en la época de Heracles sólo se admitía a los atenienses, por lo que Teseo sugirió que lo adoptase cierto Filio. Filio lo hizo, y cuando Heracles quedó purificado de su matanza de los centauros, porque nadie que tuviera las manos manchadas con sangre podía presenciar los Misterios, le inició debidamente Museo, el hijo de Orfeo, actuando Teseo como su padrino . Pero Eumolpo, el fundador de los Misterios Mayores, había ordenado que no se admitiese a ningún extranjero, y en consecuencia los eleusinos, poco dispuestos a rechazar el pedido de Heracles, pero dudando de que su adopción por Filio lo calificara como un verdadero ateniense, establecieron los Misterios Menores para favorecerle. Otros dicen que Deméter misma le honró fundando en esa ocasión los Misterios Menores . Todos los años se realizan dos series de Misterios eleusinos: los Mayores en honor de Deméter y Core, y los Menores en honor de Core solamente. Los Misterios Menores, una preparación para los mayores, son un recuerdo dramático del destino de Dioniso que realizan los eleusinos en Agre, junto al río Iliso, en el mes Antesterión. Los ritos principales son el sacrificio de una cerda, que los iniciados lavan primeramente en el río Cántaro, y su subsiguiente purificación por un sacerdote que lleva el nombre de Hidrano . Luego tienen que esperar por lo menos un año para que puedan participar en los Misterios Mayores, que se realizan en Eleusis mismo en el mes de Boedromio, y además deben jurar ante el mistagogo que guardarán secreto antes de ser preparados para ello. Entretanto no se les permite entrar en el templo de Deméter y esperan en el vestíbulo durante las solemnidades . Una vez purificado y preparado de este modo, Heracles descendió al Tártaro desde el Ténaro laconio; o, según dicen algunos, desde la península Aquerusia, cerca de Heraclea en el Mar Negro, donde se muestran todavía las marcas de su descenso a una gran profundidad. Le guiaron Atenea y Hermes, pues siempre que, agotado por sus trabajos, llamaba desesperado a Zeus, Atenea se apresuraba a descender para consolarle . Aterrado por el ceño de Heracles, Caronte lo condujo a través del río Estigia sin vacilar, en castigo por lo cual Hades lo tuvo encadenado durante todo un año. Cuando Heracles desembarcó de la desvencijada embarcación todos los espíritus huyeron, excepto Meleagro y la gorgona de Medusa. A la vista de Medusa desenvainó la espada, pero Hermes le tranquilizó diciéndole que sólo era un fantasma; y cuando apuntó con una flecha a Meleagro, quien llevaba puesta una armadura brillante, Meleagro le dijo sonriendo: "Nada tienes que temer a los muertos", y ambos conversaron amistosamente durante un rato; al final Heracles se ofreció a casarse con la hermana de Meleagro, Deyanira . Cerca de las puertas del Tártaro Heracles encontró a sus amigos Teseo y Pirítoo atados a sillas crueles; arrancó a Teseo de su silla y lo puso en libertad, pero se vio obligado a dejar allí a Pirítoo. Luego retiró la piedra bajo la cual Deméter había aprisionado a Ascálafo; y a continuación, deseoso de complacer a las ánimas con un regalo de sangre caliente, mató una de las vacas de Hades. Su pastor, Menetes o Menecio, hijo de Ceutónimo, le desafió a luchar, pero Heracles le asió por la cintura y le rompió las costillas. Al ver eso Perséfone, que había salido de su palacio y saludado a Heracles como un hermano, intervino y le suplicó que perdonara la vida a Menetes . Cuando Heracles pidió que le entregaran a Cerbero, Hades, quien se hallaba junto a su esposa, le contestó torvamente: "Es tuyo, si puedes dominarlo sin emplear la clava ni las flechas." Heracles encontró al perro encadenado a las puertas del Aqueronte y lo asió resueltamente por el cuello, del cual salían tres cabezas, cada una con una cabellera de serpientes. Cerbero levantó el rabo cubierto de púas para golpearle, pero Heracles, protegido por la piel de león, no aflojó su apretón hasta que Cerbero se sintió ahogado y cedió. Este mito parece haber sido deducido de una ilustración que mostraba a Heracles descendiendo al Tártaro, donde Hécate, la Diosa de los Muertos, le recibía en la forma de un monstruo de tres cabezas -quizá con una cabeza por cada una de las estaciones y, como una consecuencia natural de su obsequio de las manzanas de oro, lo conducía a los Campos Elíseos; en realidad era Cerbero el que llevaba a Heracles, y no al contrario. La versión familiar es un resultado lógico de su elevación a la divinidad: un héroe debe permanecer en el Infierno, pero un dios puede salir de él y llevarse a su carcelero. Además, la deificación de un héroe en una sociedad que anteriormente adoraba solamente a la diosa implica que el rey ha desafiado a la costumbre inmemorial y se ha negado a morir por ella. Así la posesión de un perro de oro era prueba de la soberanía del rey supremo aqueo y de haber eludido la tutela matriarcal. Después de todos estos actos por fin se liberó de su oráculo y decidió casarse con Deyanira. Luego de la boda partió hacia Tebas, en el camino tuvieron que cruzar un importante rio por le que le pidieron ayuda al centauro Neso. Neso al mirar a Deyanira, se enamoró y intentó secuestrarla. Hércules respondió rápidamente, sacó su arco y le lanzó una flecha envenenada con la sangre de Hidra. Neso Antes de morir Neso le entregó a Deya |